Viernes, 20 Enero 2017 00:00 Columnistas

La decadencia del imperio americano

Roberto Follari (*)

Y comenzará Trump su presidencia. No las tiene todas consigo: en total, obtuvo menos votos directos que Clinton; ha logrado granjearse enemigos en muchos terrenos y el país del Norte se encuentra dividido por un enorme enfrentamiento, tal cual muchos artistas han patentizado. Además, ya China lanzó su advertencia, frente a los exabruptos del futuro presidente: “Que se prepare para la guerra”, e incluso “para la guerra nuclear”. Este sería un horizonte deleznable para toda la humanidad, que esperamos de ambas partes se sepa rechazar. ¿Es el principio del fin de la hegemonía estadounidense? No es fácil asegurarlo, pero sin dudas que ello es probable.

El “cerrarse sobre sí mismo” del imperio, conlleva trabajos que ningún estadounidense está dispuesto a realizar y de los cuales Trump piensa desplazar a migrantes, sobre todo latinoamericanos. La idea de unirse a Rusia contra China puede agrandar a rusos sin achicar a chinos; la pretensión de obligar a las multinacionales a invertir con empresas localizadas en Estados Unidos supone productos sumamente caros dados los salarios estadounidenses, lo cual los hace obviamente inviables para la competencia internacional. En una palabra: la pretensión de Trump de volver al American Dream de los años dorados de posguerra, encuentra hoy enormes escollos para ser exitosa.

Además, es cierto: ya ha caído mundialmente lo que en los años 90 se llamó falazmente ‘Consenso de Washington’, esa combinación entre globalización y neoliberalismo, con Estado ausente y política tecnocrática. Las poblaciones se aburrieron de esa política sin sentido ni pasión, sin alternativas ni opciones. Con ello, ahora se ha abjurado de la forma/partido, si bien no aparece otra convincente en su reemplazo.

Y han aparecido los nacionalismos -casi todos de derecha- que se enseñorean en una Europa desgastada por la crisis económica y la llegada de refugiados, situaciones que ponen en jaque su apego republicano. La Unión Europea, hoy golpeada por el Brexit y las voces anticontinentales, ha sido la principal aliada de EE.UU. por décadas: ahora tiene -además- que lidiar contra los excesos de Trump, que se dio el lujo de cuestionar a Merkel por su política abierta para los inmigrantes.

Enfrentándose a sus aliados históricos, que a su vez están debilitados, encerrándose económicamente de manera difícilmente sostenible y manteniendo una hegemonía puramente militar que ya no puede tener el menor asidero político/cultural (Trump es la negación misma de los derechos universales bajo los cuales EE.UU. ha legitimado su hegemonía planetaria), es probable que estemos, efectivamente, asistiendo a un momento decisivo de la decadencia del imperio estadounidense. (O)

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