Miércoles, 25 Enero 2017 00:00 Columnistas

Hay cosas peores

Lucrecia Maldonado

Mientras en la política peleamos por ganar el poder con artimañas más o menos sucias, más o menos éticas, más o menos verídicas, en el mundo de los niños y adolescentes ocurren otras cosas bastante más preocupantes que si se podrá o no borrar de un plumazo todo lo actuado por el gobierno de Rafael Correa.

¿Se acuerdan de que hace más o menos unos diez años nuestro país se llenó de grupos de orientación fascista o neonazi que en determinado momento hicieron de las suyas llegando incluso a agresiones físicas y enfrentamientos con otras tribus urbanas? Hoy en día estos grupos han sido neutralizados en nuestro país, los adolescentes, casi niños de toda Latinoamérica, han formado una especie de ‘fraternidad transnacional’ llamada Legión Holk, cuya insignia es una burda caricatura de Hulk, el famoso monstruo en el que se transformaba el doctor David Bruce Banner, después de sufrir un accidente con rayos gamma al investigar los efectos de la adrenalina producida por la furia en los seres humanos. Hulk, entonces, nace de la furia. Y Holk, o los ‘holkeanos’, como fonéticamente se llaman a sí mismos, son algo así como las mutaciones que ha producido la furia en nuestros niños y jóvenes, si nos atenemos a la metáfora.

¿Qué hacen? Según información de uno de ellos, no hacen nada. Solo usan el ‘humor negro’ para elaborar memes y cosas parecidas, y para ‘molestar’ sin mala intención a otros adolescentes.

Pero según otras fuentes, los holkeanos hacen algo más que memes de humor negro para molestarse entre sí sin mucha mala intención. Son, ante todo, un fenómeno de las redes sociales, pues se reclutan y se contactan a través de grupos abiertos y cerrados de Facebook, sobre todo, y parecería que también se conectan por WhatsApp. Es en Facebook en donde informan de sus grandes reuniones que pueden durar hasta doce o más horas. Algunos audios o mensajes de WhatsApp informan que sus verdaderas actividades se extienden a distribuir pornografía entre menores de edad, y también en promocionar actos violentos, acosos y agresiones que podrían terminar en masacres.

Por ejemplo, aunque lo han desmentido, parecería ser que el ataque que se dio la semana pasada en el Colegio Americano de Monterrey había sido ya anunciado de alguna forma por ‘holkeanos’ a través de videos en redes y similares. Aquí en Ecuador ya se han anunciado grandes reuniones holkeanas en las principales ciudades, la más reciente el sábado anterior, con una cita en un conocido centro comercial de Quito. Aunque no se expresan claramente sus objetivos, y la invitación al evento ya ha desaparecido de la red social, lo que se leía en ella daba qué pensar: los holkeanos de Quito debían acudir tras comprar una entrada e ir dispuestos a pasar allí hasta el día siguiente. ¿Haciendo qué, nos preguntamos? ¿Mirando tal vez la pornografía que supuestamente comparten? ¿Haciendo ‘memes’ de ‘humor negro’ para ‘molestar’ a otros adolescentes? ¿Haciendo planes indescifrables e inconfesables?

Los grupos holkeanos aparecieron en México, pero al momento se anuncian por Facebook reuniones en toda Latinoamérica, incluidos países como Colombia y Ecuador. ¿Edades de los integrantes? De doce a dieciocho años. ¿Cosas que hacer? Tal vez seguirnos peleando por la política con toda clase de armas y artimañas mientras nuestros niños, verdes de furia, buscan sentido a sus existencias en las regiones más oscuras del alma humana. (O)

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