Viernes, 19 Mayo 2017 00:00 Columnistas

Hasta siempre, señor Presidente

*Fernando Falconí Calles

Cuando mis nietos estudien Historia de Ecuador, específicamente el período 2007-2017, conocerán lo que hizo la Revolución Ciudadana liderada por Rafael Correa Delgado; analizarán quiénes lo apoyaron y quiénes fueron sus detractores. Cuando estudien la Revolución Liberal, liderada por ese gran ecuatoriano, el general Eloy Alfaro Delgado, llegarán a la obvia conclusión de que las obras -en su respectivo contexto- son muy parecidas. También inferirán que los adversarios de los dos procesos fueron las oligarquías.

Conocerán que el presidente Rafael Correa impartió -en forma presencial y a distancia- dos cátedras: ética profesional y manejo de crisis. En la Revolución Ciudadana, la verdad fue elevada a la categoría de política de Estado. Sus estudiantes -los de extracción popular- aprobaron todos los semestres y culminaron sus carreras; en tanto que los ‘pelucones’ y aspirantes a ‘pelucones’ reprobaron en la materia de ética profesional durante una década entera. En consecuencia, muchos de ellos se quedaron como bachilleres.

El Mashi Rafael es humilde con los humildes; tierno con los desposeídos. Intolerante, sí, con los inventores malintencionados del fraude electoral; intolerante, sí, con aquellos que retacearon la patria y chantajearon en forma permanente desde el entonces Congreso para manejar ministerios; intolerante, sí, con los politiqueros criollos que ofrecen sabiendo que no van a cumplir. Intolerante, sí, con los que creen que la política es negocio privado y no servicio público. Intolerante, sí, con los que venden su alma a la potencia decadente por unas cuantas monedas.

El presidente Correa puso en marcha férrea ‘dictadura’ para cumplir con los mandatos del pueblo, cuya génesis son catorce victorias en las urnas. Aplicó -con mano dura- la ‘dictadura’ de los más altos principios éticos con los que logró una gestión eficiente, eficaz, equitativa, solidaria. Implantó -con vigor- los principios de democracia participativa y justicia distributiva.

Levantó con patriotismo las banderas de la soberanía. En su gestión, la patria no fue colonia; fue un país soberano, respetado en el concierto internacional. Bajo la inspiración de Bolívar, Alfaro, Martí y muchos héroes que con lucidez comprendieron que la unidad es fundamental para el desarrollo y el progreso de los pueblos, Ecuador respaldó los procesos de integración regional.

El 17 de mayo de 2017, el presidente Correa recibió el decimoquinto doctorado Honoris Causa; esta ocasión por parte de la Universidad de Quilmes, en Argentina. El rector, Alejandro Villar, explicó que el mandatario ecuatoriano recibe este reconocimiento por el impacto social que sus políticas dejaron, como la reducción de la pobreza; por la duplicación de la matrícula universitaria de sectores históricamente excluidos y por el papel que jugó en favor de la integración latinoamericana. “Con este doctorado, usted es parte de esta Universidad y para nosotros es un orgullo”, manifestó el académico.

El mandatario cierra con una aceptación del 62% luego de diez años de gestión. Algo inédito en la vida nacional, puesto que con anteriores gobiernos la cifra bordeaba apenas el 10% en promedio; es el agradecimiento de Ecuador profundo. La gratitud de las mayorías se expresa  con voz altiva: “Hasta siempre Mashi Rafael, bienvenido presidente Lenín”. (O)

ENLACE CORTO
Lectura estimada:
Contiene: palabras
Modificado por última vez:
Jueves, 18 Mayo 2017 20:00

Google Adsense

Google Adsense