Martes, 15 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Hacia un gran pacto social

Gustavo Pérez Ramírez

Colombia podría encaminarse hacia un momento histórico, de importancia fundacional, como resultado del proceso dialéctico que ha ido posicionando al constituyente primario como eje central de los diálogos. La presión va sintiéndose de abajo hacia arriba. Movilizaciones ciudadanas por todo el país piden la implementación de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las FARC y la apertura de los diálogos con el ELN; jóvenes instalan un campamento por la paz en la Plaza de Bolívar de Bogotá; al mes en Villavicencio se organiza otro campamento. Las iniciativas se multiplican, incluso se pide la instalación de cabildos abiertos, como los que jugaron un papel decisivo en las guerras de la independencia.

Destaco una propuesta de importancia crucial: un Gran Diálogo Nacional de Paz, complementario al proceso de conversaciones que se viene desarrollando entre el Gobierno Nacional y las insurgencias, propuesto el pasado 3 de noviembre como resultado de la Mesa Social por la Paz reunida en Bogotá. Invitación que encuentra en esta columna de opinión el respaldo y  el compromiso de colaboración que pide y merece. Es una acertada decisión, el conflicto es básicamente social, no solamente armado.

Sí, el diálogo responde a un clamor profundo de la sociedad colombiana para lograr una paz completa; una donde estén todas las insurgencias, todos los partidos y organizaciones políticas, todas las organizaciones sociales, todos los gremios empresariales, todas las comunidades basadas en la fe y la espiritualidad, todos los territorios, todos los pueblos indígenas y afrodescendientes, todas las mujeres y todos los hombres, toda la juventud, las diversidades sexuales, todas las víctimas del conflicto y todas las personas con discapacidades que este ha acentuado; todas las personas que se han visto obligadas a exiliarse o emigrar. Una paz completa será la que aborde todos los asuntos determinantes del conflicto armado, y que acuerde todas las transformaciones necesarias para la paz. http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/11/06/comunicado-de-la-mesa-social-para-la-paz-realizada-en-bogota-colombia/

Una paz integral y sostenible no se va a lograr solamente haciendo acuerdos con los insurgentes armados, si bien fundamentales e impostergables. Es tarea de todos,  partiendo de un profundo cambio cultural que desista de la cultura de la muerte, la guerra y la violencia, a cambio de valores de la cultura de la paz. Hay que partir del respeto por el otro y no eludir responsabilidades. Insostenible que el expresidente Uribe afirme que no ha habido  conflicto armado entre dos partes, sino terroristas, únicos responsables de los más atroces crímenes.

El Estado, si bien acepta que hay conflicto armado entre las dos partes enfrentadas y responsabilidades compartidas en lo sucedido, no admite responsabilidades antes de 1958, ignorando el genocidio del pueblo gaitanista desde 1946 y el magnicidio cometido en 1948, que están en el origen del conflicto global, cuyas víctimas también esperan reparación y verdad. Habrá que establecer sólidamente la paz como política de Estado. (O)

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