Viernes, 07 Octubre 2016 00:00 Columnistas

Hacia la victoria electoral

Ilitch Verduga Vélez

Este primero de octubre, el movimiento Alianza PAIS designó a sus candidatos Lenín Moreno Garcés y Jorge Glas Espinel, para terciar en los comicios presidenciales del próximo año 2017. Los ungidos y proclamados en esa fecha solemne, ante una multitud de miles de connacionales, reunidos, en el estadio del popular equipo quiteño Aucas, establecieron los puntos esenciales de su futuro Gobierno, para continuar los lineamientos fundamentales de la Revolución Ciudadana, de redención social del Ecuador. Postulados de avances para el pueblo, la mayoría ya logrados en la década ganada, que permitió la arquitectura de una institucionalidad republicana, que solventa la fisonomía de un nuevo Estado, con infraestructura sustancial en salud, educación, seguridad y junto a ello, la edificación de hidroeléctricas, carreteras, puertos, aeropuertos, el cambio de la matriz productiva, para dar el salto adelante, el de una nación con talento humano inagotable.

Las reformas estructurales, destinadas a cambiar anacrónicas formas gubernativas y de propiedad, que el presidente Rafael Correa emprendió hace diez años, con la oposición intransigente de las fuerzas del pasado, fue, y es una secuencia de éxitos en sus varios proyectos ya concluidos, a pesar de las turbulencias de la crisis económica mundial y otros, los menos, que el lapso de su mandato no le permitió terminar y que con la llegada a Carondelet del binomio Moreno-Glas después de las votaciones de febrero, junto a sus propias y novísimas propuestas, como el seguro para los adultos mayores y de los discapacitados se ejecutaran, sin duda, pues su anhelo patriótico es ir por más.

Hoy, que hay un certero paralelismo, entre los inconfesables deseos de la oligarquía bancaria, para captar el poder, que en su voraz apetito de retornar a sus antiguos e inaceptables privilegios, será capaz de todo con tal de recuperarlos, bajo la jefatura de quienes han sido y son los capitanes, de un comando industrial y comercial aliado a transnacionales y la vocinglería demagógica de unos cuantos políticos desfasados en su transcurrir ideológico, pero que realmente su correspondencia como grupo pertenece al añoso y podrido árbol pelucón, que desde nuestra independencia ha desgobernado el Ecuador, con excepción del paréntesis glorioso y civilizador del régimen alfarista.

Entonces, en la circunstancia electoral que se avecina donde ellos aparecen como enfrentados en la lid comicial cuando, la verdad de sus aparentes cuestionamientos son solo extravíos de sus ambiciones personalistas, el camino de todos los partidarios del cambio, en la república, debe ser de unidad del pueblo, aun de quien con criterio honrado se encuentren en oposición al propósito liberador de la Revolución Ciudadana. La palabra de Lenín Moreno debe ser oída, transformada en praxia política en todos los lugares de esta tierra bendecida por Dios e intentada de destruir por los conocidos de siempre.

El mensaje de solidaridad y progreso que emana de la  humanidad de los postulantes Moreno y Glas es la garantía de la respuesta del conglomerado nacional, aquel del 10 de Agosto de 1809, el 9 de Octubre de 1820, el 5 de junio de 1895, el 28 de mayo de 1944 y otras gestas libertarias y también de las grandes tragedias nacionales, de las matanzas que la plutocracia motivó, financió y amparó, la del 15 de noviembre de 1925; del 2 y 3 de junio de 1959; la de 6 y 7 de noviembre de 1961, la masacre obrera en Aztra, de 1978 y desde luego la mayor de todas, la mutilación territorial de la Patria en su devenir. La única réplica posible que sin olvidar el pasado, es respaldar lo realizado en esta década de paz constructiva, de realizaciones espirituales y materiales, y que los ojos del mundo se posen en el Ecuador como país floreciente del siglo XXI. (O)   

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