Sábado, 01 Julio 2017 00:00 Columnistas

¿Guerra civil en Venezuela?

Melania Mora Witt

La Cancillería Ecuatoriana- en acción que  honra al Gobierno Nacional - ha condenado el ataque armado contra la sede del Tribunal Supremo de Justicia y el Ministerio de Interiores, Justicia y Paz en Venezuela, el cual fue  efectuado desde un helicóptero, hurtado a una base militar de ese país. Desde aquel se disparó contra un grupo de cerca de 80 personas que conmemoraban el Día del Comunicador Social- en la primera entidad-, y mientras magistrados y trabajadores laboraban en el segundo.

La batalla que se libra en el país bolivariano, ha asumido todas las formas posibles. Una  poderosa derecha, con la que no hay posibilidad de diálogo-los intentos por hacerlo fracasaron-,  se propuso en forma abierta derribar al gobierno legítimamente electo. Con la participación directa de los grandes consorcios mediáticos a nivel mundial, ha  martillado la opinión pública con imágenes y denuncias, a fin de crear la conciencia de que Venezuela es un ‘estado fallido’.

A raíz de haber captado la mayoría en la Asamblea Nacional, aumentó el proceso conspirativo que ha ido escalando en la violencia ejercida. La oposición venezolana ha contado con los recursos de su gran oligarquía y el apoyo norteamericano. Es, desde esa orientación, que la OEA dirigida por un enemigo declarado del gobierno bolivariano, ha buscado en forma insistente la condena a un país, que desde la crisis mundial ocasionada por la caída de los precios del petróleo, ha enfrentado carencias de diversos tipos que han afectado a la población. Estas han sido ocasionadas en buena medida por empresarios de la misma línea de los opositores.

¿Qué motiva el ensañamiento contra la actual administración venezolana? La oposición no es a ella solamente, sino a todo el proceso que, liderado por Chávez, derrotó a los poderosos grupos económicos que manejaban el país, en alianza con transnacionales con las que compartían el saqueo del petróleo, en el que es pródigo el subsuelo de esa nación. Y el apoyo de la reacción  internacional es también una revancha, porque la acción integradora protagonizada por el Comandante, tuvo eco en otros países de la región y así surgieron la ALBA, Unasur y Celac, cuando una oleada de gobiernos progresistas empezó a escribir la nueva historia, protagonizada   por  los pueblos de ‘Nuestra América’, como  lo soñaron nuestros comunes próceres.

No será fácil para la derecha venezolana triunfar en su propósito. Por ello, desesperada, acude a métodos terroristas, desconocidos entre nosotros. Si llegara a estallar una guerra civil en Venezuela, afectaría a toda la región en términos no conocidos hasta ahora. Se busca claramente una intervención extranjera ante la imposibilidad de ganar con su sola fuerza.

En momentos en que concluye la guerra en Colombia, los pueblos de la región-declarada como ‘zona de paz’-, no pueden permanecer indiferentes ante un flagelo que incendiaría toda la región. Debemos condenar  cualquier intento externo injerencista y colaborar activamente  para que los venezolanos hallen, a través del diálogo, una solución pacífica al conflicto. (O)

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