Falsedad de Guillermo Lasso: "La mejor política social es la generación de empleos"

| 11 de Febrero de 2017 - 00:00

Una verdad a medias se convierte en una gran mentira como gran parte de las afirmaciones envueltas de falsedades del demagogo Guillermo Lasso. Parece música de sirena la afirmación de Lasso, suena bien a los oídos, tratando de engañar a incautos, como si el pueblo ecuatoriano fuera una sarta de ingenuos. Como encantador de serpientes, su verdad a medias podría funcionar en algunos ciudadanos de alta educación y preparados que se encuentren sin trabajo, pero no en los marginados sociales no capacitados para realizar trabajos dignos, que están represados en la historia por múltiples gobiernos de Ecuador. Es frustrante, produce rabia, indignación, depresión y violencia el que a las personas les propongan que realicen trabajos para los que no se encuentran capacitados para hacerlos de forma eficiente y eficaz. Insisto: no sirve de nada ofrecer trabajos concretos a personas que no se sienten preparadas para realizarlos de manera adecuada.

Gestionar talentos de quienes no han recibido una adecuada educación, me refiero de quienes se han sentido excluidos, que no han terminado la educación primaria o la educación básica, se sienten muy limitados por no haber desarrollado sus mejores aptitudes y talentos. Es equivalente a las pretensiones de la explotación de nuestros extraordinarios recursos naturales (la minería, la agricultura, entre otros sectores), sin que la población se encuentre preparada para los trabajos que le ofrezcan: no podrán trabajar o sus rendimientos son y serán muy pobres. En esas circunstancias somos y seremos capaces de generar productos primarios para el consumo y la exportación con bajo valor agregado y costo, para que luego regresen los mismos productos con alto valor agregado y costo. Uno de los múltiples ejemplos es el caso del cacao y el chocolate y el uso de deficientes tecnologías.

Todo ser humano realiza en cada instante lo que se encuentra preparado para hacer o trabajar. Quienes no se encuentran educados y capacitados hasta el límite de sus aptitudes y talentos, solamente pueden utilizar su cuerpo y sus manos para sobrevivir, en actividades como caminar, cavar, cargar, vigilar (vehículos, casas, personas), vocear productos, cocinar, raterías, asaltar, prostitución, vender drogas en el microtráfico, etc. La propuesta de Lasso es parecida a los que sueñan en la venida de la inversión extranjera, de las empresas multinacionales extranjeras, para que den trabajo y que salven a Ecuador. Las empresas extranjeras son bienvenidas las que cumplan las disposiciones vigentes, que demandan personal de alta tecnología, lamentablemente ayudan a muy pocos.

La venida de las empresas transnacionales bajo las condiciones del neoliberalismo que promueve Lasso implica un asalto, saqueo y destrucción a la naturaleza y miseria para los ecuatorianos: trabajos sin cumplir las leyes laborales, sueldos miserables para la mayoría, sobreexplotación en maquila, salida sin control de los capitales y ganancias. Son ‘trabajos’ que sirven tan solo para sobrevivir, para no morirse de hambre, como se dice: ‘peor es nada’. Si a las personas marginadas les proporcionan trabajos en lo que actualmente pueden hacer, vivirán en condiciones infrahumanas, encadenadas toda su vida. Quieren sentenciar que una parte de la población con escasa educación y capacitación nunca logre un trabajo digno, con independencia y paz.

Hay que romper ese círculo vicioso. La mejor política social si las personas no están preparadas no es “la generación de empleos”, sino primero proporcionar una educación y capacitación de calidad a toda la población hasta el límite de sus aptitudes y talentos, sin excepciones, para que, cultivadas sus capacidades y potencialidades, puedan acceder y cumplir las exigencias que tienen los diversos trabajos. Solamente la educación y la capacitación permanentes para todos permitirá liberarnos de la falta de trabajo, del indigno y esclavizador. (O)