Viernes, 02 Junio 2017 00:00 Columnistas

Escuelas de formación política y ciudadana

*Fernando Falconí Calles

El funcionamiento de estas escuelas lo anunció Gabriela Rivadeneira, quien tiene el cargo de Secretaria Ejecutiva Nacional de Alianza PAIS. La iniciativa es bienvenida porque si se quiere alcanzar el Buen Vivir (para todos, no para una minoría)se requiere implementar un proceso sistémico de concientización individual y colectiva respecto de la política social, económica y cultural inmersa en el Buen Vivir; por ello, el protagonismo ciudadano en la planificación y el control social son derechos que trascienden lo normativo para convertirse en los nuevos contenidos de la democracia participativa, fundamento del Estado constitucional de derechos y del poder popular. Es este poder popular entonces el que marca la hoja de ruta para la transformación social que se requiere continuar implementando en Ecuador luego de la primera década, que podría considerarse como la primera etapa -quizás la más compleja, por el rol intransigente de una oposición no propositiva- de la Revolución Ciudadana.

Este poder popular requiere de ciudadanos y ciudadanas con formación política de calidad; estos seres diversos que están bajo el cobijo de un estado plurinacional e intercultural requieren reforzar las nociones de soberanía y equidad, que fueron desaparecidas por las arremetidas de las élites que defienden los intereses de los minoritarios grupos de poder nacionales y extranjeros, convertidos en el motor del neocolonialismo.

Según datos del Censo de Población y Vivienda 2010, en Ecuador hay 71,9% de mestizos, 7,44% es montuvio, 7,2% afroecuatoriano, 7,0% indígena y 6,5% blanco. Esta diversidad es riqueza que deberá ser tomada en cuenta para aplicar los procesos de formación. Hay que dejar atrás el Consenso de Washington con sus políticas de ajuste estructural que apuntaban a la reducción del Estado a su mínima expresión; también hay que dejar atrás el neoliberalismo criollo que provocó el ingreso a terapia intensiva de la política y de la institucionalidad en nuestro país. Los dos aspectos señalados llevaron a nuestra patria hacia la mayor crisis de su historia que se manifestó en una veloz expansión del desempleo, el subempleo y la pobreza.

El 2 de abril de 2017 entraron en disputa dos formas de ver la política, la vida, la sociedad; por ello, la sabia decisión de las mayorías dispuso que el cambio histórico que impulsa la Revolución Ciudadana continúe. El proceso para fomentar y mejorar las capacidades políticas de las mayorías no es un asunto menor. Cuando al menos diez millones de ecuatorianas y ecuatorianos asistamos a las escuelas permanentes de formación política y ciudadana, estaremos garantizando el objetivo central de este proceso: el ser humano sobre el capital; estaremos garantizando el Buen Vivir, que no es otra cosa que soberanía y justicia social en democracia.

Bienvenidas las facilitadoras y facilitadores que tienen mucho que enseñar; tengan ustedes la seguridad de que seremos numerosos los que acudiremos a las aulas y a las plataformas virtuales para conocer más y amar aún más a nuestra patria y a nuestra gente. Una revolución es -por sobre todas las cosas- una verdadera transformación cuyos protagonistas y beneficiarios son aquellos a los que las élites explotaron desde 1830 hasta 2006. (O)

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