Entre guiños, muecas y gestos

- 02 de junio de 2017 - 00:00

Los primeros días del nuevo gobierno del presidente Lenín Moreno han transcurrido entre la aceptación de las mayorías ciudadanas, sonrisas de buena crianza de algunos opositores, puntapiés bajo la mesa de los derrotados, en el balotaje de abril, que han sugerido el cumplimiento de un decálogo que roza los terrenos de lo grotesco. Los pedidos que plantean tuvieron la respuesta adecuada en los últimos comicios. No obstante, sorprenden, no solo por su impertinencia, también por el clima agresivo, de amargura infinita de un acto desafiante a la inteligencia de los ecuatorianos.

Asimismo, muestran desprecio a la soberanía popular expresada en las urnas electorales, transformando a sus protagonistas en sujetos de poses enervantes, muecas teatrales, imitación barata de las del famoso teatro japonés kabuki. Por el contrario, debemos reconocer gestos positivos de construcción ética de dirigentes de gremios periodísticos, incluso columnistas de medios contrarios a la Revolución Ciudadana, expresando conductas conducentes a solventar paz ciudadana, clima que en verdad ellos propiciaron, en diez años de ejercicio del presidente Correa. Igualmente, hay mayor claridad en pedidos de amnistía, para imputados.

Empero, algunos que no ‘velaron sus armas’, aceitándolas para próximas jornadas, ya iniciaron su faena de descrédito para iniciativas loables, como la lucha anticorrupción. Tenemos ejemplos, frente a las inteligentes respuestas del actual Ministro de Finanzas, en entrevista a un periódico capitalino, que presumo serio, se le endilga a la misma un titular desconcertante. Este hecho mediático -que para analistas económicos nacionales o extranjeros sugiere criterios interesados, que se esfuman al leerlo completamente, pero que no sucede con el común de los mortales, que a veces ojean títulos, no contenidos- se convierte, por tanto, en una forma de desinformación.

De igual modo, amparándose en nuestra mala memoria, otros, involucrados en el fraude de la encuestadora -que la batalla humana compatriota desenmascaró- aparecen ahora con la pertinaz bagatela de vanidad personal, escasez de visión de lo que significa la administración del país, pasando por alto las certidumbres de los cambios de la década ganada, para lanzar al aire editoriales incendiarios. Cual Júpiter tonante, quieren indebidamente lanzar la nave del Gobierno hacia rutas de sus propios intereses También, en el oropel de una revista a la que cierta vez Velasco Ibarra llamó pornográfica, se sustentan despiadados pronósticos, asumiendo ellos roles de gurúes de supuestos desastres.

Estamos conscientes de las dificultades que debe enfrentar el presidente Lenín Moreno, en los próximos años para continuar las obras que la patria ecuatoriana requiere, por ello debemos estar alertas, para participar en cualquier debate de ideas, tendientes a hacer más eficiente el trabajo gubernamental. El diálogo de un país en términos de respeto, sin fines proditorios, envuelto en trascendencia patriótica, es una tarea fundamental, que el Jefe de Estado ha exaltado siempre, fuera de los truculentos pactos contra natura de la partidocracia.

Sin embargo, es inadmisible que las urgencias progresistas de la nación sigan recetas de unos cuantos iluminados de postín, que, con insulsez atrabiliaria monótona, quieren dictar sus políticas al Gobierno central, apuntando tesis superadas por la historia, agotadas ya en las volutas perversas del neoliberalismo. (O)

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