Lunes, 21 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Encuentros con la historia

Juan J. Paz y Miño C.

Regreso al país luego de participar en dos eventos académicos a los que fui invitado: el primero, en Puebla, México, entre el 7 y 8 de noviembre; y el segundo, en la ciudad de Guatemala, entre el  15 y 18 de noviembre.

El primero se trató de un coloquio internacional bajo el título ‘Escenarios actuales de los gobiernos progresistas en América Latina, ¿fin de ciclo?’, que fue auspiciado por la Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego, Posgrado en Sociología de la Universidad Autónoma de Puebla, y reunió a varios académicos, aunque se concentró en el análisis de los procesos que viven Ecuador, Bolivia y Venezuela, así como en el papel de las izquierdas en la región.

El segundo, denominado ‘Congreso Latinoamericano y del Caribe de Historia’, y que fue auspiciado por la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos y por la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (Adhilac), reunió a un amplio grupo de investigadores, que abordaron diversos temas de la historia regional.

Ambos eventos reflejan la importancia que se da en Centroamérica a la investigación científica sobre el pasado histórico de América Latina, al mismo tiempo que interesan los procesos que viven los países bolivarianos y que merecen ser evaluados con objetividad, dejando de lado la anticipación de las pasiones políticas, que es lo usual cuando se trata de estudiar procesos de la historia inmediata.

Aunque parecería ser demasiado recurrente, uno de los temas historiográficos tratados en Guatemala fue el de la independencia de este país, en el contexto latinoamericano. Va quedando en claro que el proceso independentista latinoamericano tuvo enorme importancia revolucionaria por la movilización anticolonial y la ruptura con este sistema, y que no cabe confundirlo con los procesos posteriores, cuando en los nuevos Estados se establecen dominios oligárquicos que incluso frustraron las aspiraciones reformistas de distintas figuras de la lucha independentista.

Algo que me llamó la atención es la existencia de una dinámica Escuela de Historia, que cubre varias áreas para la formación profesional, con buen número de alumnos y con una activa motivación del núcleo principal de sus profesores. Ello contrasta con otros países de la región y particularmente con Ecuador, donde la dedicación a la historia se ha reducido y es poco estimulante para aquellos jóvenes que anhelan dedicarse a esta ciencia. Entre los historiadores
reunidos en Guatemala hubo numerosas ponencias relacionadas con este país, lo cual da cuenta de cómo los académicos se esfuerzan por poner en claro la historia nacional.

De otra parte, el análisis de la historia contemporánea, y específicamente del presente, despierta enorme expectativa cuando se trata el tema de los gobiernos progresistas o democráticos y de nueva izquierda en América Latina. Es lo que se experimentó en México. Difícil resumir los planteamientos; pero algo que se cuestionó ampliamente entre los expositores y participantes es la extendida idea de que hay un fin de ciclo de los gobiernos progresistas. (O)

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