¿El pueblo tiene dueño?

| 19 de Septiembre de 2017 - 00:00

Se ha creado una verdadera confusión con la posibilidad de la convocatoria a una consulta popular en la que, según parece, es compleja la cantidad de definiciones, con el supuesto propósito de llenar algún vacío constitucional.

Sin embargo es evidente que existe una confabulación de las fuerzas de la extrema derecha disfrazadas de patriotismo que, lo que quieren es impedir el retorno de Correa, que sería, triunfante por la añoranza que la colectividad tiene con relación a los 10 años de la llamada “década ganada”.

En la Asamblea Nacional, las fuerzas organizadas en Alianza PAIS no pueden permitir que so pretexto de eliminar a la institución que elige a las autoridades de control, pretendan desbaratar lo que se había avanzado en la década mencionada.

El otro día en el informativo de Ecuavisa fue entrevistado el poco célebre Jaime “perimetral” Nebot, que con la desfachatez propia de los pelucones, quiso determinar lo que tenía que hacerse en el Ecuador y sostuvo que hablaba a nombre de todo el pueblo ecuatoriano.

Nuestros compatriotas tienen la madurez necesaria como para discernir lo que es bueno o malo para la Patria.

Los electores, esa gran masa de trabajadores esforzados, no admitirán que personajes nefastos, por adinerados que sean, pretendan convertirse en propietarios de los humildes.

Después de tanta tragedia durante sus gobiernos y de haber llevado a la Nación a la pobreza indiscriminada ahora intentan convencernos de que nuevamente son ellos la solución a los problemas que nos aquejan.

La sociedad está cansada de los tutelajes baratos y no está dispuesta a permitir otra vez esos voceros que no representan a nadie.

Si algo positivo dejó Rafael Correa a los connacionales fue aprender a pensar con su propia cabeza y a ejecutar las acciones con sus manos. Esto nace de entendernos como Estado y de reconocernos con orgullo como ecuatorianos.

Entiendan los millonarios enriquecidos sin límite, por la explotación a los de abajo, que el país no se dejará mangonear por la presunta inteligencia de los poderosos. Entiendan que las cosas han cambiado y para siempre.

Los desposeídos no admiten, ni admitirán que los insaciables actúen como que fueran sus propietarios. Ahora hay una Patria que cuidar, que aprendió a hablar por sí misma. (O)  

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