Lunes, 29 Mayo 2017 00:00 Columnistas

El legado de Correa (I)

Luis Rosero

Después de 10 años de Correa, la historia recordará al líder de la revolución ciudadana por insertar al país en el contexto mundial, estableció una nueva institucionalidad y gobernó para clases populares, con sus aciertos y errores, cambió al país.

Siendo un académico llegó a la política en 2005, como Ministro de Economía, catapultándose a la Presidencia. En 2007, como outsider, alcanza la primera magistratura derrotando a la partidocracia e inaugurando un ciclo de estabilidad política que ya lleva una década. Desde el principio de su gobierno impuso su fuerte liderazgo, llevando a la práctica sus principales ideas y planteamientos del progresismo.

En su primer viaje presidencial visitó, en Brasil, en 2007, el Memorial Kubitschek, un museo dedicado al expresidente de dicho nombre, cuyo lema era cumplir en 5 años lo que estaba planificado hacerse en medio siglo. Su legado fue la construcción de infraestructura, el impulso a la industrialización del país y la construcción de la capital Brasilia.

A igual que Kubitschek, Correa construyó una gran infraestructura: carreteras, puentes, aeropuertos, etc. que aumentaron la movilidad y el turismo interno; telecomunicaciones e internet, lo que incrementó la conectividad; hidroeléctricas y presas que permitieron cambiar la matriz energética para una producción más limpia, con menor contaminación y el control de inundaciones; puertos pesqueros artesanales, que facilitaron la descarga y procesamiento de la pesca de pequeños pescadores; repotenció la Refinería de Esmeraldas que mejoró la eficiencia, productividad y calidad de sus productos. Toda esta infraestructura física permitió aumentar la competitividad sistémica del país aportando en la actividad económica del sector privado.

El progresismo instauró la planificación, creó un estado fuerte como motor y regulador de la economía, distribuidor del ingreso y además de constructor de infraestructura. Aplicó una política económica heterodoxa dejando de lado  las medidas neoliberales. Favorecido por el ciclo expansivo de materias primas y, principalmente, por el alto precio del petróleo, contó con ingentes recursos que le permitieron la construcción de infraestructura, el aumento del tamaño del estado, una alta inversión pública y distribución del ingreso vía subsidios, reforma tributaria, atención ciudadana y fuerte política social.

De esta destacan: en educación, la reforma educativa, construcción y repotenciación de escuelas y colegios y un amplio programa de becas al exterior que permitió más acceso a educación primaria y secundaria que, con capacitación a maestros, mejoró su calidad; en salud, la reforma sanitaria, medicina gratuita y construcción de centros de salud y hospitales lo que aumentó la capacidad de atención, pero, el modelo de salud, poco integrado, fue desbordado por la creciente demanda , reestructurándose a fin de dar buena atención; en vivienda se emprendió un programa de vivienda, con subsidio, para las clases populares y medias, apoyado por créditos del Biess. Como resultado se redujo la pobreza y mejoró  el nivel de vida. (O)

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