Viernes, 10 Marzo 2017 00:00 Columnistas

El feriado bancario

*Fernando Falconí Calles

El más triste capítulo de nuestra historia cumplió 18 años el pasado 8 de marzo de 2017. Los protagonistas de la tragedia fueron: algunas instituciones bancarias privadas sin regulaciones, el neoliberalismo y el gobierno títere de Mahuad; esta trilogía provocó tristeza nacional porque muchas vidas se perdieron, numerosas familias se atomizaron, abundantes lágrimas se derramaron.

En aquel tiempo neoliberal, las campañas electorales eran financiadas por los banqueros; la sabiduría popular lo había anunciado: ‘el que pone la plata es el que manda’; en efecto, ese poder se reflejaba en la composición del gabinete ministerial y la Junta Monetaria; los funcionarios nombrados para dirigir la Superintendencia de Bancos, Superintendencia de Compañías, Contraloría General del Estado, aduanas, el sistema judicial y un largo etcétera.

El entonces Superintendente de Bancos, Jorge Egas, anunció un feriado bancario por 24 horas que fue extendido a cinco días. La medida tenía por objetivo evitar los retiros masivos que ya se habían iniciado tras las noticias filtradas en el sentido de que algunos directivos de bancos privados se habían apoderado ilegal e inmoralmente del dinero de los depositantes. Seguidamente, Mahuad anunció en cadena nacional de radio y televisión que el feriado bancario se prolongaba a un año. Medida perversa que provocó sufrimiento al pueblo ecuatoriano; todo para salvar a banqueros inescrupulosos que habían dilapidado los recursos de sus confiados clientes.

Es necesario recordar que la Constitución de 1998 oficializó el neoliberalismo en Ecuador, declarando la vigencia de la ‘economía social de mercado’. La mayoría de la Asamblea Nacional Constituyente estaba conformada por la DP y el PSC. En la disposición transitoria cuadragésima segunda se determinó: “Hasta que el Estado cuente con instrumentos legales adecuados para enfrentar crisis financieras y por el plazo no mayor de dos años contados a partir de la vigencia de esta Constitución, el Banco Central podrá otorgar créditos de estabilidad y de solvencia a las instituciones financieras, así como créditos para atender el derecho de preferencia de las personas naturales depositantes en las instituciones que entren en proceso de liquidación”. Para cerrar el círculo, el Congreso Nacional y, nuevamente, la alianza DP – PSC, crean la Agencia de Garantía de Depósitos para que sea el Estado el que responda por la insolvencia de la banca privada.

La oligarquía criolla (de la que forman parte los banqueros, claro está) allanó el camino para que se ejecute el feriado. Al Estado ecuatoriano le costó $ 8 mil seiscientos millones la estafa privada. Con ese dinero podrían construirse 1.720 escuelas del milenio; con esa misma cantidad de dinero podrían construirse 43 hospitales de 550 camas como el que será inaugurado próximamente en Guayaquil. Este nefasto capítulo de nuestra historia fue recordado y rechazado el 8 de marzo de 2017 por el pueblo, en multitudinaria manifestación realizada en las calles de Quito. No cabe duda: es necesario recordar la historia para no repetirla.

Los que fabricaron, por millones, desempleo y migración; los que fabricaron decenas de suicidios infantiles, pretenden regresar a Carondelet mintiendo nuevamente. Se equivocan. El soberano tiene claro el asunto: con el banquero gobernará la oligarquía; con Lenín y Jorge continuará gobernando el pueblo. Esa es la gran diferencia. (O)

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