El código genético ampliado y vida sintética

- 28 de enero de 2017 - 00:00

Dentro de los desafíos más controversiales está el lograr vida artificial o sintética. Hacerlo nos conduce, como humanidad, a un cuestionamiento profundo de realidades a las que nos enfrentamos a diario: la eficiencia de la evolución, lo trascendente de la vida, la función del misticismo y la religiosidad.

Crear vida nos pone en una encrucijada interesante sobre la vida misma. ¿Fue creada o surge por la organización de la materia? La respuesta podría estar en los experimentos que se han realizado desde hace unos 5 años, para obtener vida de forma sintética.

Una vez desarrolladas las técnicas de secuenciación de genes se propuso diseñar una bacteria artificial y se la consiguió en 2010. Luego, en 2016 se determinaron los genes mínimos que un organismo necesita para vivir y se concluyó que eran 473 genes, con los cuales se hizo una bacteria artificial con capacidad de dividirse autónomamente.

El nuevo paso ha sido la creación de una bacteria artificial que no solo cuenta con las tradicionales letras del ADN, que son A-G-C-T (Adenina, Guanina, Citosina, Timina), sino que se logró insertar, en el nuevo ADN, dos moléculas nuevas, llamadas X y Y, y transformar el ADN de 4 letras en uno de 6 letras, lo que determina la construcción artificial de un ADN al capricho humano, es decir, un código genético ampliado.

Este increíble logro se fundamenta en la técnica de edición genética, llamada CRISPR/Cas9, de moda hace un par de años, siendo incluso galardonada con el Nobel. Con esta herramienta de ‘borrado y escrito’ de secuencias de ADN es posible construir cualquier tipo de ADN con funciones nuevas. Justamente esto lo acaban de hacer en el Instituto de Investigación Scripps, en California, con la bacteria Echerichia coli. Los científicos que lograron modificar el ADN, apuntan a crear organismos con propiedades y rasgos no naturales y que no se hallan en ninguna parte de la naturaleza. Las bacterias pasan a ser una forma estable de vida semisintética y sustentan las bases para el objetivo central de la biología sintética: crear nuevas formas de vida y funciones.

Con el nuevo ADN extendido, el siguiente paso es controlar la producción de nuevas sustancias, como fármacos o materiales, o cualquier proteína útil y producida al capricho. El logro es tan trascendente e inquietante éticamente, que se podrá crear vida que jamás ha existido en la naturaleza, con nuevo código genético, y al estar fuera de la naturaleza, al parecer no se regiría, por ejemplo, a leyes evolutivas conocidas. ¡Fascinante! ¿Y Ecuador donde esté en todo esto? (O)