Ejemplo

- 24 de enero de 2017 - 00:00

La especie humana vive en constante e ilimitada evolución y superación, en todos los órdenes: por eso, en la ciencia, el deporte, la cultura, la producción, etc., se elevan los estándares y los procesos de cambios no tienen límites.

La educación y la salud son los pilares de la formación humana. Por eso, es importante rescatar cómo el gobierno del presidente Correa, al mando de la Revolución Ciudadana, en estas dos áreas, ha conquistado estos aspectos. Solo en esta semana se inauguraron un soberbio hospital en la zona popular de Guayaquil y cinco instalaciones de salud en poblados del centro del país, esto evidencia la inmensa preocupación que el actual Gobierno ha tenido para volcar recursos en el desarrollo del sistema de salubridad.

Sin embargo, el propio Mandatario reconoce que falta mucho por hacer en esta materia: además de los espacios físicos y de las instalaciones de equipos modernos y sofisticados, la preocupación debe también abarcar la demanda de profesionales de todo nivel, para el sistema de salubridad. Cada servidor, en las distintas áreas del sistema de salubridad, tiene que cumplir a cabalidad un proceso de mejoramiento constante, en todos los aspectos de la vida, desde lo científico hasta la solidaridad con los pacientes: son normas constantes que deben impulsarse para garantizar que este sistema se supere y funcione, cada vez con más vigor, en beneficio de los pacientes.

La cantidad de becarios en instituciones internacionales, para la formación de especialistas que están comprometidos a devolverle a la patria el beneficio de su manutención y formación académica, permite avizorar un mejoramiento permanente en esta área.

Las noticias revelan permanentemente que el presidente Correa, con dinamismo personal, visita las instalaciones en construcción y en funcionamiento, habla con su personal médico y de servicio de cada centro de asistencia y dispone los correctivos necesarios para tratar de superar las deficiencias. Cualquiera sea el destino de nuestra patria, a partir de mayo próximo, el pueblo ecuatoriano no solo debe votar en las elecciones, sino vigilar la marcha de los procesos en materia de salubridad, y exigir que no amaine el fervor, la seriedad y la solvencia profesional con que debe manejarse áreas tan importantes y delicadas, como la salud.

No será fácil igualar los resultados hasta ahora alcanzados: un jefe de gobierno, como Rafael Correa, que trabaja incansablemente, con tanta vehemencia, vigor y responsabilidad, deja una huella indeleble. Felizmente, interesan las expresiones de reconocimiento y de gratitud de los usuarios del sistema sanitario, hacia el gobernante.

El odio y la intolerancia que caracterizan a la derecha neoliberal y sus medios de comunicación pública no podrán tapar, como se dice, el sol con un dedo. No solo en esta área tan importante para la vida del pueblo ecuatoriano encontramos una dedicación trascendental que se convierte en un digno ejemplo para adentro y afuera de las fronteras patrias.

Los reconocimientos internacionales que informan de los procesos evolutivos de la sociedad ecuatoriana son parte demostrativa de los cambios políticos, culturales, sociales y de equidad, que estamos viviendo. También el propio pueblo ecuatoriano así lo reconoce, cuando el presidente Correa termina su mandato con un índice de aceptación popular único en la historia de la República. (O)

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