Viernes, 14 Octubre 2016 00:00 Columnistas

De la campaña del No a la campaña de AP

Pablo Salgado Jácome

La campaña del No en Colombia dejó en evidencia que, cuando no hay el más mínimo sentido ético, se puede llegar a manipular, sin pudor ni vergüenza, todo; incluso la paz. En forma descarada no solo se manipuló y se desinformó, si no que se apeló a una guerra sucia para conseguir sus propósitos. Y lo lograron.

Lo hicieron de modo concertado con los medios de comunicación tradicionales y los grupos de poder, incluida la Iglesia evangélica. Una campaña financiada por grupos empresariales que también son capaces de lo que sea, con tal de conseguir sus objetivos comunes. Todo vale. Hay que manipular y mentir. Hay que apelar a los deseos y percepciones de los sectores más vulnerables para manipular. Mientras la campaña del Sí y del gobierno del presidente Santos celebraba anticipadamente el triunfo de la paz.

Todo es manipulable, las encuestas, por ejemplo. Al final, no son sino herramientas de campaña electoral. Aunque no hay que olvidar que las encuestadoras también se equivocan, como lo hicieron en las segundas elecciones fallidas de España. En el caso de Colombia fueron incapaces de leer correctamente lo que la campaña sucia del No provocaba. Por eso, varias son las lecciones que nos deja la campaña del No y que hay que asumirlas.

Hace poco, en los diálogos del ELAP 2016, uno de los delegados del Partido de los Trabajadores (PT) lo dijo con claridad: “En Brasil sacamos de la pobreza a millones de personas. Pero no las sacamos del analfabetismo político”. Cierto. Y las consecuencias han sido funestas.

En Ecuador sucede lo mismo. Y ya lo advirtió el propio candidato Lenín Moreno: “Formamos consumidores y no ciudadanos”. Consumidores que, además, se resienten cuando ya no pueden seguir consumiendo de la misma forma. Por ello, es vital que se formen ciudadanos, sujetos políticos plenamente conscientes de sus derechos y libertades y bien informados, que no sean vulnerables a la manipulación política y mediática.

Las encuestas -y una actitud crítica- nos pueden dar alertas, que deben ser atendidas con celeridad. El candidato Correa era capaz de ganar solo las elecciones. Es decir, sin un binomio que le sume. ¿El candidato Moreno podrá hacerlo solo? Sabemos que el binomio Glas suma poco. Incluso con una oposición fragmentada y dividida. Por ello, se trata de sumar, de tender puentes, de dialogar y concertar acercamientos. De no repetir errores que permitieron perder alcaldías de ciudades importantes. Se trata de escuchar a las bases y asumir -con sentido autocrítico- posturas que superen el sectarismo y la exclusión.

Con la campaña electoral a las puertas, son evidentes -en AP- dos estilos y dos formas de asumir la campaña; la del Presidente y la del candidato. El uno continuará confrontando y el otro tenderá la mano. El uno seguirá con su lenguaje fuerte y directo –Lleno de calificativos- y el otro contará anécdotas y dibujará una sonrisa. El uno ya dijo que nada se toca. El otro dijo que “todo es revisable”. Y así, al final de la campaña, los dos –o mejor dicho, los tres- terminarán cantando juntos la misma canción.

Hay una necesidad que merece ser escuchada; para garantizar una continuidad sólida y fuerte es necesario, luego de diez años -con total lealtad- renovar y refrescar. Y no solo como estrategia de campaña. Será saludable para el país y la democracia. Y por supuesto, para AP. (O)

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