Martes, 04 Julio 2017 00:00 Columnistas

Cultura del reciclaje

Gustavo Pérez Ramírez

No dice mucho de la cultura de los habitantes de una calle o barrio, donde frente a sus viviendas, los días en que la empresa pública de aseo hace la recolección de los residuos sólidos, los recicladores, en su mayoría mujeres, se ven obligados a abrir una tras otra las bolsas en las que se saca a la vereda la basura sin clasificar, mezclados residuos orgánicos malolientes con los de plástico, papel, cartón y otros residuos rescatables, que se tienen que limpiar en el acto para poder recuperar.

Algunos habitantes de la av. F. González Suárez de Quito, en asocio con el colegio de la Inmaculada Concepción, han tratado de organizar una campaña cívica de concienciación para la humanización de este trabajo, recurriendo  al programa ‘Reciclaje a Pie de Vereda’, que, desde hace varios años, la Empresa Pública Emaseo lleva a cabo para la inclusión de recicladores de base en los esquemas municipales de gestión de residuos sólidos, habiendo iniciado exitosamente con los habitantes del barrio Quito Tenis, y seguido con excelentes resultados en otras calles y barrios de la ciudad.

De hecho, en julio del año pasado se hizo una primera reunión en el aula de comunicaciones del colegio, que brinda la oportunidad de vincular a la juventud a una campaña de concienciación y solidaridad. Se contó con la asistencia del coordinador de reciclaje de Emaseo, quien hizo la presentación del plan piloto, y de la señora, administradora del barrio Quito Tenis, quien habló de los exitosos resultados que benefician al barrio y ante todo a las gestoras del ambiente, como se las denomina ahora apropiadamente. Invitadas en primera fila, expusieron ellas sus preocupaciones. Han estado viniendo de la periferia de la ciudad, algunas desde hace decenios; dependen para su subsistencia de lo que logran recolectar tres veces a la semana, con sol intenso o fuertes lluvias y largas caminadas. Merecen respeto y apoyo.

Emaseo ya está en la fase de los trámites con los administradores de los 56 edificios de la av. González Suárez (desde la calle San Ignacio hasta el redondel de Winston Churchill) para la colocación de contenedores para el reciclaje.

La empresa organizará una socialización puerta a puerta en todos los edificios de la avenida. Tarea fundamental, entre otras razones, porque en muchos edificios son las  empleadas domésticas o los guardias quienes recogen los residuos para venderlos, sin reparar en que las recicladoras carecen de salario y sus beneficios, y no están inscritas en el IESS. Por equidad, los residuos deberían destinarse a quienes derivan de ahí su sustento.

El programa municipal opera coordinado con el de la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos -Emgirs- EP, que cuenta en Quito con cuatro Centros de Educación y Gestión Ambiental (Cegam) para recibir el acopio de materiales reciclables.

Gracias a este proceso, los gestores ambientales logran mejorar notablemente su productividad, con un trabajo más digno, libres de intermediarios. Se espera la colaboración de la ciudadanía para que emerja una cultura solidaria del reciclaje, que reconozca y promueva el derecho al trabajo de los gestores ambientales, el derecho a su formación, a su salud y a su seguridad social. (O)

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