Sábado, 08 Abril 2017 00:00 Columnistas

CREO perdió con su campaña de injuria, engaño y conspiración

Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

El candidato perdedor de CREO, con el asesoramiento comprometido de la prensa privada, más rabiosa que nunca, es de suponer, debe aceptar que no dieron efecto positivo en su campaña electoral la injuria, las ofertas inalcanzables, o engaño, y la estrategia conspirativa en su fallido intento por captar el cetro de Carondelet a cualquier costo.

Hoy, como en ninguna otra época, ciertos articulistas malévolos, alineados en la oposición beligerante, agreden, sin importarles la dignidad del gobernante y funcionario público. Al líder de la Revolución Ciudadana y presidente de la República, Rafael Correa, lo despidieron con sarcasmo y agravios del escenario de la política nacional e insinuaron que, como responsable de los supuestos males administrativos, no debe volver jamás. Recientemente, en pleno trabajo del Consejo Nacional Electoral, se evidenció el desvío malintencionado y el abuso del todavía poder mediático, al perder la objetividad en el manejo informativo y crítico, alentando brotes de insolencia callejera y de soterrada conspiración en desacato frente al proceso del CNE, límpido, transparente, idóneo, con el aval de observadores internacionales, y la vigilancia permanente de delegados de los propios partidos de la oposición.

Ese periodismo ‘independiente’, esta vez con mayor descaro, mediante titulares escandalosos, tergiversa los hechos, tuerce la realidad y azuza a formular reclamos sin sustento, aunque, como en el fondo reconocen el triunfo del binomio Lenín Moreno-Jorge Glas, planean mañosas estrategias para confundir, inútilmente, al nuevo mandatario en la continuidad del proceso de cambio del régimen del Buen Vivir, que incluye programas en marcha y otros por incorporarse, siempre en provecho de los ecuatorianos  que han sido postergados en la era neoliberal.

El líder de la Revolución Ciudadana, al término de la jornada, a manera de despedida, tras agradecer al pueblo ecuatoriano que contribuyó a la victoria del binomio del Buen Vivir, expresó que hay que saber ganar con humildad, pero también hay que saber perder con dignidad. Aseguró que el triunfo es claro, contundente e irreversible.

Lenín Moreno, en su primer discurso, proclamó con vehemencia y firmeza: “Hemos ganado las elecciones. Voy a ser el Presidente de todos los ecuatorianos. Seguiremos con el norte de la Revolución”. A Lenín lo tildaron de incompetente, a Jorge le abrieron una campaña de acusaciones falsas, sin ninguna sola prueba. La respuesta la dio el pueblo en las urnas de forma categórica.

Una lección ejemplar ha dado el pueblo ecuatoriano a la derecha reaccionaria. La injuria, la calumnia, el engaño, con la oferta de los millones de empleos y el llamado a la conspiración sin sentido, no surtieron efecto, porque el pueblo ya comenzó, hace rato, a identificar a los enemigos, oportunistas y traidores y, en capítulo aparte, a los auténticos defensores, todos ellos alineados en Alianza PAIS y sus aliados. Con o sin reconteo de votos, Lenín se convierte en el nuevo mandatario de la nación y Jorge en vicepresidente reelecto, con el compromiso ideológico de alistarse para continuar en la estructuración de una nueva sociedad, justa y libre de los audaces explotadores de los trabajos de otros; y además estar atentos, vigilantes y listos a actuar, frente al desarrollo de los acontecimientos políticos, porque debe entenderse que la gente perdedora y desesperada se torna peligrosa y no cesará en sus intentos desestabilizadores.

Recordamos que los ecuatorianos anhelan paz, unión y trabajo y que el cambio avanzará por mandato histórico, ahora cuando ya los pobres aprendieron a vivir no solo de esperanza, sino de una realidad. Votaron por Lenín porque aspiraban a un gobierno que vele por sus intereses y mejore sus condiciones de vida. (O)

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