Martes, 07 Febrero 2017 00:00 Columnistas

Contraste de políticas migratorias

Gustavo Pérez Ramírez

El presidente Trump está empecinado en continuar levantando en nuestra región, hasta abarcar toda la frontera sur de EE.UU., el muro de la infamia iniciado en 1994 en el gobierno de Bill Clinton; promesa de campaña, que ha decidido imponer unilateralmente, con el agravante de hacerlo a costa del pueblo mexicano, y en el colmo de la locura, amenazando con imponer un impuesto de 20% a los productos que se importen  de México, para pagar por el muro, un despropósito, que terminará pagándolo el pueblo estadounidense.

Un muro de apartheid más en un mundo dividido, a semejanza del construido por orden de Ariel Sharon, en un 80% dentro del territorio palestino, dejando aisladas entre sí comunidades y familias, y que fue condenado por la ONU y declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, como ocurrirá con el muro de Trump.

Es un agravio, no solo a México, sino a toda América Latina y el Caribe; por México entra gran parte de los migrantes latinos en busca de ese sueño americano, hoy convertido en pesadilla.

Es el momento de impulsar decididamente la integración de todos los países al sur del Río Grande, rechazando ser patio trasero de ‘Gringolandia’. Estamos notificados: América Latina no cuenta en la política exterior de Trump, quien llegó hasta suprimir la versión en español de la página web de la Casa Blanca, que tuvo que restaurar ante las protestas.  

Indigna, asimismo, la xenofóbica y específicamente islamofóbica orden ejecutiva de Trump del sábado 28 de enero de cerrar las fronteras de la nación  a los refugiados de todo el mundo, so pretexto de “proteger a EE.UU. del ingreso de terroristas extranjeros”. Inmigración suspendida indefinidamente para todos los refugiados de Siria y por tres meses para  siete  países musulmanes, Irak, Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia y Yemen, creando un caos instantáneo a través del globo en los grandes aeropuertos, donde se aplicaba la medida en forma indiscriminada e iniciando una persecución religiosa.

Coincidentemente, el mismo día, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, firmó la Ley de la Movilidad Humana a favor de la vida  y de los seres humanos, que será referente para el mundo. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados -Acnur- la califica de “paso importante en la protección de refugiados y solicitantes de asilo, actualiza el marco para regularizar el estatus de inmigrantes, migrantes, refugiados, solicitantes de asilo, apátridas y víctimas de trata de personas y tráfico de seres humanos”.

Abismal contraste con la política de Trump. La solución para detener la migración no son muros ni fronteras, es la solidaridad, es humanidad, y crear condiciones de bienestar y paz para todos los habitantes del planeta, como enfatizó Correa en su discurso en la V Cumbre de Presidentes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños -Celac- reunida en la República Dominicana, instando a los países de la región a conformar un bloque latinoamericano y a asumir una posición de defensa de los migrantes, “no solo de Latinoamérica y el Caribe, sino del mundo”. (O)

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