Miércoles, 16 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

¿Cómo ganar las elecciones?

Juan Montaño Escobar

Los manuales para ganar elecciones ahora son material reciclable, se cancelan aquelarres de expertos en campañas electorales, en las entrevistas radiales los gurúes pierden el rumbo y sus psicomatemáticas son vainas chimbas; en fin, Donald Trump gana las elecciones proclamando a todo trapo su egolatría. Desobedece todos los mandamientos del buen candidato y gana. “¿Y ahora?”, preguntaría aquel político, no el de “ven para mearte”; sino el otro, ese experto en viscosidad de fluidos, descubridor del “semen aguado” del contendor ocasional. El domingo 13, combinación fatal para el ateneo de las malas vibras, este jazzman amaneció con ínfulas de cabalista electoral. ¿Por qué no? Si Trump triumphó pateando dignidades hasta la Casa Blanca.

Esta jam-session recórtenla y llévenla de material de consulta, es oro en letras, palabra de experto. Joseph Napolitan recomendaba en su ¿Cómo ganar las elecciones?, Edipla Editores 1995, p. 59: “Si lo que hace resulta bueno, apéguese a ello”. Ya pues, aunque usted parezca un idiota y actúe como tal. No engañe al electorado, séalo de buen o mal tono, pero eso sí, con convicción. Esa idea se la copié a Marx, al otro, a Groucho. Donald Trump acaba de inaugurar el sur, ahora existe y su existencia tiene una bendita diversidad (la bendición es nuestra, para Donald es otra cosa). Él prometió un muro hermético. ¿Xenofobia? ¿Racismo? Na’, pragmatismo de ganador. ¿Qué, si se aplica sur adentro? Me explico: hay racistas no del calibre del Ku Klux Klan, pero podría entusiasmarlos. Entre las reformas propuestas como aquella de eliminar la participación ciudadana, incluya eso de “Ecuador, nación mestiza”, como lo dijo aquel patriarca; nada de diversidad, educación intercultural o grupos de atención prioritaria; cópiele a Deng Xiaoping (no le dé el crédito), “hacerse rico no es malo”, importa el billete en pocas manos.

El triunfo de Donald Trump sirve para combatir “la pereza crónica de los amaneceres”, el entrecomillado es del gran timonel Ricardo Arjona. Las líneas anteriores son una muestra. Más ideas gratis. Baje el nivel del debate, coño, en serio. ¡Uf, se me fue! Rompa el velocímetro de la misoginia, en una sociedad machista, eso es pan comido. A Donald le funcionó. Diga inteligentes idioteces, idioteces dobles, idioteces enfáticas y hágase un einsteniano brutal y al revés: relativice todo hasta las medidas de alguna miss (¿ve?, pongo ejemplo). Su sabiduría está en embobar a los medios de comunicación. Ellos repetirán cada pomposa imbecilidad y creerán que es un hazmerreír, mas usted los tendrá comiendo de su alpiste.

No se olvide, su modelo no es Macri, que ha hecho pomada las políticas sociales; apunte bien arriba y a los instintos básicos del respetable electorado, prometa el retorno del SIC-10, en toda investigación se aplicarán procedimientos simples y rápidos como el waterboarding, caricias de la Marta Julia (apedreamiento), etc. Por ahora quedamos en QAP (quiet at phrequency). (O)

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