Caída y limpia

- 27 de Junio de 2017 - 00:00

Por una gestión personal tuve la oportunidad de asistir a la sesión de la Comisión designada para investigar la conducta del vicepresidente Jorge Glas.

Allí explicó todo lo que había sido su responsabilidad durante los diez años acompañando a Rafael Correa, en lo que se llamó la década ganada.

Explicó lo que fue su iniciativa para cambiar la matriz productiva a base de modificar el sistema eléctrico y asumió la responsabilidad de construir 8 centrales hidroeléctricas en varios lugares del  país.

Antes, Ecuador importaba fluido de sus vecinos: Colombia y Perú, hoy lo exportamos a ambos países, en mayores montos.

¡Ah, y se terminó el bonito negocio de las barcazas!

Además, dijo que recuperamos del olvido los proyectos multipropósito que liberaron de las sequías e inundaciones a grandes sectores del agro nacional.

Es necesario señalar que, en gran medida, el  éxito de la reunión se debió a la firmeza y severo carácter de la presidenta de la Comisión, María José Carrión.

Durante su comparecencia, que duró más de cuatro horas, dio una detallada descripción de lo que fueron los procesos de financiamiento, contratación y ejecución de cada una de las centrales de generación eléctrica y de los proyectos del sistema hídrico, estos últimos que habían estado archivados, por décadas, causando enorme daño al sector agropecuario.

En tono mesurado, pero con firmeza de argumento, su mensaje fue claro y contundente, demostrativo de su dominio sobre la temática que le había sido encomendada, de acuerdo a la norma constitucional, por el Presidente de la Republica. También anunció cómo debía administrarse estos proyectos ejecutados

Luego pasó revista a las preguntas que le formularon  los asambleístas que fueron delegados por los bloques de cada bancada. Contestó todo lo que le preguntaron por su tío y pidió que se lo castigue con todo el rigor de la ley, incluyéndolo a él y a todos los que usaron su nombre para cometer actos de corrupción.

La asambleísta delegada del grupo socialcristiano le pidió que explicara el tipo de relación y algunos indicios del nefasto caso Capaya y la podredumbre de este y otros sujetos de similar calaña que mancharon con actos de corrupción la tarea gubernamental.

Y allí explicó toda su labor para colaborar en ubicación de los actos de corrupción y de sus autores.

Con una dosis de buen humor contestó a la asambleísta socialcristiana que él no tiene vínculo alguno con esos delincuentes: que ella, más bien, podía pedirle a sus amigos prófugos en Miami, que le pregunten al malhechor acerca de todas sus inquietudes.

Se trató de un primer round victorioso.

Los ‘pelucones’ están acostumbrados a jugar al bridge: Glas, a lo criollo, escogió el 40, y les hizo una verdadera caída y limpia. (O)

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