Sábado, 12 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

¿Alemania 1933?

Melania Mora Witt

La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos ha conmocionado al mundo. Las encuestas señalaban una votación pareja para los candidatos de los partidos Demócrata y Republicano, pero muchos esperaban que Hillary Clinton fuera la vencedora. Sin embargo, hubo voces de quienes -con mayor conocimiento- auguraban la victoria del magnate hotelero.

El cineasta y escritor norteamericano Michael Moore, en artículo reproducido por Cuba Debate, vaticinaba que el electorado se volcaría -por varias razones- hacia Trump. Anotaba que se haría todo lo posible para evitar que los votantes negros o hispanos, de conocida tendencia demócrata, sufraguen. Se juega con la inasistencia de los electores por lo que -dice Moore- en la mayoría de los procesos no se alcanza la concurrencia ni del 50% del padrón.

En el peculiar y nada democrático sistema electoral norteamericano, a más de que el voto es facultativo, los comicios se realizan en un día ordinario que no permite a muchos trabajadores ir a las urnas. El triunfador lo es por votación indirecta, pues no vence quien más votos obtiene, sino quien consigue mayor número de delegados. No existe la opción de ‘una persona, un voto’, que a pesar de los sesgos que puedan darse, expresa mejor la voluntad popular.

Moore predecía que el descontento de los trabajadores desempleados de los estados del Medio Oeste: Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, se expresaría con furia por el apoyo de las administraciones demócratas a los tratados comerciales TLCAN y Transpacífico que, según ellos, desmantelaron las industrias regionales, buscando mayor rentabilidad en países con mano de obra más barata. Lo que no entendieron es la lógica del capital y su sistema, cuya esencia es la búsqueda de mayores ganancias sin importar su costo.

El cineasta también señalaba una fuerte corriente machista, xenófoba y homófoba, resentida por la presencia de un ‘negro’ durante ocho años. Ellos defendían, con el apoyo a Trump -que expresaba sus mismos valores-, “el último bastión de los hombres blancos enfadados”.

La candidata Clinton despertaba entre los sectores progresistas mucha resistencia. Ligada al apoyo a la invasión a Irak y la destrucción de Libia, Moore la considera “un halcón a la derecha de Obama”. El electorado no confiaba en ella, a más de que las maniobras que realizó para vencer al competidor de su designación, Bernie Sanders, la mostraron como una persona manipuladora y fría, capaz de cualquier cosa para llegar al poder. La juventud que apoyó a Sanders participó tibiamente en la campaña o no votó.

Cuando en las elecciones de 1933 los nazis triunfaron en Alemania, se abrió una de las peores etapas de la historia. Ojalá el gobierno del presidente Trump no sea el  ofrecido por el candidato Trump. De lo contrario nos enfrentamos a un futuro imprevisible en el que puede suceder, según Moore, que “el dedo psicópata apriete el botón”, es decir, el apocalipsis. Los pueblos, comenzando por el de EE.UU., deberán desplegar su potencial democrático para impedirlo. Los latinoamericanos seguirán haciéndolo. (O)

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