Sábado, 08 Octubre 2016 00:00 Eliminatorias Rusia 2018

Las seleccionadas ven el fútbol con ojo crítico

Ámbar Torres (iz.), su hermana Joyce (c.) e Irene Tobar celebran el primer gol de la selección ecuatoriana, en un café al norte de Guayaquil.
Ámbar Torres (iz.), su hermana Joyce (c.) e Irene Tobar celebran el primer gol de la selección ecuatoriana, en un café al norte de Guayaquil. Karly Torres / El Telégrafo

Ámbar e Irene miraron juntas el partido de Ecuador frente a Chile.

Augusto Itúrburu

Son las 16:00 del jueves y el café Olala -ubicado en Urdesa (Guayaquil)- se llena de fanáticos que buscan un lugar para observar el encuentro entre Ecuador y Chile.

Los gritos, lamentos, reclamos y uno que otro insulto de los cerca de 50 hinchas que están en el lugar contrastan con la tranquilidad de Ámbar Torres e Irene Tobar, mundialistas con la selección femenina de fútbol, quienes regularmente se reúnen en este local para mirar a sus colegas de profesión.  

Ambas jugadoras llegaron con las camisetas de la selección, pero con su apellido en la espalda. Ámbar con la amarilla e Irene con la roja  que usan las arqueras.

Luego de 10 minutos de juego y de murmurar entre ellas, Tobar saca su celular y repasa, en voz alta la alineación de la ‘Tri’. Tras analizar algunos nombres, fijan su mirada al televisor pantalla plana del local y no emiten mayores comentarios.

Piden la carta y hacen su primer pedido ante el mesero del local. Mientras tanto un grupo de hinchas -en su mayoría hombres- (de entre 30 y 60 años), sentados en la mesa vecina, se paran permanentemente, tras los remates desviados y comentan acerca de los jugadores.

A pesar de los gritos y suspiros nada perturba a las seleccionadas. Como si estuvieran atendiendo una clase universitaria, no despegan la vista del juego. Ni siquiera el pedido (piqueos y bebidas de café) logra que Ámbar, su hermana Joyce e Irene, desvíen su atención del partido. Ante un mal rechazo exclamaron: “así no ... hay que rematar bien (...) Hay que cambiar de frente”.

Su tranquilidad se interrumpe a los 19’, cuando Antonio Valencia remata fuerte y marca el primer tanto. ¡Golazo!, gritaron al unísono mientras se paraban para celebrar.

Luego del gol volvieron a sentarse y tras utilizar sus celulares, hicieron un breve análisis del encuentro.

Y a los 22’ volvieron a levantarse del sofá cuando Cristian Ramírez anotó el segundo. El grito de gol fue intenso, pero duró menos que el primero. El comentario común fue “lo va a banquear”, haciendo referencia a Walter Ayoví, quien no jugó el partido por una lesión.

El descanso de 15’ -al finalizar el primer tiempo- fue el momento perfecto para recordar sus experiencias con la selección femenina.

Tobar explica que uno de los arcos del Olímpico Atahualpa tiene una especie de lomita que evita que el balón esté quieto. “Ahí la pelota se puede ir para atrás”, dice; mientras que Torres indica que el ‘Coloso del Batán’ es un campo difícil, especialmente por sus dimensiones. Ambas jugadoras recuerdan dos partidos disputados en este escenario: el encuentro ante Argentina por la Copa América y el partido ante Trinidad y Tobago por el repechaje al Mundial.

Antes que se cumpla el primer minuto del segundo tiempo, las dos seleccionadas y mundialistas con la ‘Tri’ femenina se levantan de sus asientos ante una llegada clara de gol, tras el remate, se lamentan. Irene, un tanto sorprendida grita “pégale y gol”, pero el tiro falló.

Pero solo pasan unos segundos para que vuelvan a levantarse y griten el tercer tanto marcado por el goleador Felipe Caicedo.

Ya con la tranquilidad del 3-0 las dos futbolistas y su acompañante (hermana de Ámbar) se relajaron y se contagiaron del “ole-ole” que los hinchas en el Atahualpa coreaban cada vez que los jugadores tocaban en balón.

Al final del partido, las jugadoras aplaudieron, volvieron a murmurar y se desconectaron del fútbol para refugiarse en sus celulares. (I)

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