Jueves, 10 Noviembre 2016 10:20 Eliminatorias Rusia 2018

Belo Horizonte quiere sacudirse el maleficio

Belo Horizonte quiere sacudirse el maleficio
Agencia AFP

En 90 minutos Belo Horizonte saltó a la fama. De repente, la sexta ciudad de Brasil se vio en el centro del mundo mientras la Seleçao caía triturada por Alemania en el Mundial-2014, un maleficio del que ahora espera desprenderse asistiendo a una goleada ante Argentina en el superclásico.

A Felipe Simoes nunca se le olvidará la tarde del 8 de julio de 2014. Estaba viendo el partido con sus amigos, listo para celebrar cómo la Seleçao volvía a una final mundial tras 12 años, cuando Muller marcó el primer gol a los 11 minutos. Después vendría el tanto de Klose, el doblete de Kroos y el turno de Khedira. Seis goles en media hora. La debacle.

"Aquella noche me recuerda a la vergüenza de nuestro país, de nuestro fútbol", afirma todavía dolido este conductor de 25 años.

El penúltimo paso para vengar el dolor del Maracanazo -la fatídica final del Mundial de 1950 donde el país se paró al ver cómo la Seleçao caía ante Uruguay- daba a luz a un monstruo aún más fuerte: el Mineirazo.   

"Fue todavía peor porque fue en nuestra ciudad. Ahora la gente se muere de miedo con cualquier partido de Brasil aquí porque se creó esa mala imagen de Belo Horizonte, como si diera mala suerte", asegura indignado.

"Ya podía haber sido en cualquier otro sitio, en Sao Paulo, en Rio... menos aquí", lanza con una sonrisa irónica el peluquero de Reinaldo Leite, sentado en la puerta de su salón en el centro de la ciudad.

Bajo la mirada de una audiencia millonaria, esta ciudad de 2,5 millones de habitantes y capital de Minas Gerais se convirtió en el epicentro del drama para la apasionada hinchada de un país donde el fútbol es mucho más que un juego.   

Aunque también hubo quien vio luz entre los escombros.

"Creo que lo que pasó no fue tan malo para la ciudad porque se hizo famosa. Nunca fue un punto turístico de Brasil y ahora es conocida por esta historia del Mineirazo", asegura divertido el abogado de 47 años Vladimir Senra.

- Imposible olvidar -

A partir de aquella tarde, sin embargo, la 'canarinha' cayó en el periodo más negro de su historia, un largo viaje de dos años a las tinieblas durante el que salió avergonzada de dos Copas América y llegó a estar fuera de los puestos para el Mundial-2018.

Demasiadas decepciones para una hinchada que creció ganándolo todo.  

"Después del 7-1, todo el mundo espera cualquier cosa. La pasión de mucha gente se quedó allí y en lo que vino después. Aunque ahora vayan mejor, la confianza tarda en recuperarse", afirma la administrativa Regina Guimaraes al sol de esta mañana de primavera.

Luchando todavía contra el desencanto, los aficionados no salieron en masa a por las entradas del superclásico, y a tres días del duelo aún quedaban 9.000 plazas disponibles de las 62.000 sacadas a la venta.

Es precisamente esa desilusión contra la que se prometió luchar Tite al asumir en junio los mandos de la pentacampeona del mundo.

"Cuando llegamos a la selección nos informaron de que podía haber un partido en el Mineirao. Nadie sabía que venceríamos en cuatro (partidos) antes de venir aquí. Así es la vida, el juego, ¿vamos a señalar este lugar? Entonces tampoco podríamos jugar en el Maracaná. Hay que mostrar madurez y enfrentarlo", afirmó el seleccionador en la víspera del partido contra Argentina.

Y para romper su maleficio, el Mineirao tiene esta vez los números de su lado. En los cuatro clásicos que Brasil disputó contra la albiceleste en el estadio no perdió ninguno y apenas cedió un empate.

"El fútbol es bueno porque te da oportunidades. Después de todo lo que pasó en 2014, tenemos una nueva chance de volver y con un gran clásico", afirmó el centrocampista Paulinho, uno de los siete supervivientes del Mineirazo que regresa ahora con Tite.

Una victoria ante la albiceleste sería el cierre perfecto a un ciclo desastroso, incluso cuando todavía siguen doliendo las heridas del pasado.

"Brasil tiene que ganar a Argentina y así tomará un gran impulso porque odiamos a esa selección. Pero es imposible olvidar lo que pasó, quien recibe una paliza nunca lo olvida", zanja Simoes. (D)

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