Sábado, 19 Noviembre 2016 00:00 Regional Norte

Las lagunas guardan las creencias del pueblo

La Laguna de Cuicocha está ubicada 12 Km. al suroeste de Cotacachi y 14 Km. de Otavalo.
La Laguna de Cuicocha está ubicada 12 Km. al suroeste de Cotacachi y 14 Km. de Otavalo. Foto: Wilmer Torres / El Telégrafo

Las historias que contaban los antepasados perduran en el tiempo gracias a la memoria oral.

Redacción País Adentro

Los animales del lugar ya lo anunciaban, algo extraño estaba por ocurrir. Un gigante de tierras desconocidas llegó a Imbabura. Comía todo lo que estaba a su paso y hacía travesuras en las montañas y nevados.

Para el gigante todas las lagunas de la provincia eran solo charcos sin suficiente profundidad, imposible bañarse en ellos. El agua de la laguna de San Pablo  le llegó a las rodillas, la de Mojanda le cubrió hasta los tobillos, la de Cuicocha solo le mojó hasta los muslos y el agua de Yahuarcocha le llegó solo hasta los pies.

El gigante estaba convencido de que en la provincia no había lagos. De pronto divisó arriba del Imbabura un pequeño reflejo de luz. Era la laguna Cunrru. Cuando se acercó a ella, el gigante pensó que era la cocha más pequeña que había visto.

Con arrogancia entró en el agua fría y oscura, pero empezó a sentir que se hundía. Desesperado trató de salvarse sosteniéndose de la roca más cercana, pero lo único que consiguió fue perforar parte de la montaña formando así la Ventana del Imbabura que existió hace más de 3 décadas. Finalmente el gigante se ahogó.

Este es el mito del Gigante y las lagunas, unos de los tantos que han perdurado en la memoria de los imbabureños, pero no es el único. Muchas de estas historias acerca de de la provincia de los lagos son relatadas en el portal web El mundo de la reflexión.

El lago San Pablo, custodiado por el volcán Imbabura, también tiene sus historias. Se dice que hace muchos años Pakarina, una joven muy hermosa, le pidió un consejo a Mishki Yaku (laguna de San Pablo)para que Ali Shungo, un joven trabajador, se enamorara de ella. La laguna le explicó que no se podía obligar a nadie a que se enamore porque el amor a la fuerza no es amor. Sin embargo, le dijo a la joven ilusionada que algo se podría hacer para ayudarle en su dilema. Le aconsejó que sembrara todos los tipos de maíz en los 4 puntos cardinales y que cuando dieran fruto los recogiera y los colocara, desgranados, en una manta blanca hasta que los granos germinaran. Después debía cocinarlos toda la noche y darle de beber un vaso de esa bebida todos los días a Ali Shungo.

Pakarina así lo hizo y el joven se enamoró de ella. De ahí que el Yamor, la bebida que preparó ella, es considerada para los dioses y el amor.

De Mojanda hay varias leyendas acerca de las 3 lagunas que existen ahí: el lago Mujer, el lago Hombre y la laguna Negra. También son conocidas como laguna Grande, Negra y Chiquita, respectivamente.  

Los habitantes de Otavalo decían que el carácter de las 3 lagunas era poco amigable. Nadie se podía detener cerca de ellas pasada la medianoche.

Un día, 4 turistas emprendieron un viaje por ese sector llevando una campana y un gallo. Los habitantes les advirtieron que no se detuvieran en las lagunas, mucho menos en la Negra, pues esta se tragaba todo humano que pasaba cerca de ella. Los turistas al creer que eran puras supersticiones hicieron exactamente lo contrario a lo recomendado. La laguna Negra se enfureció al verlos y levantó sus aguas y los arrastró a la profundidad. Los pobladores aseguraban que todos los días a las 12 de la noche, en las 3 lagunas, se escuchaba el replicar de una campana y el canto de un gallo.

Para Juan Carlos Morales, escritor, el mito es cómo una sociedad encuentra las explicaciones sobre sus orígenes, la mitología responde a las preguntas básicas de una comunidad: origen, existencia y destino.(I)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense