2016: el año que sacudió la conciencia y se puso a flote toda la solidaridad reprimida

- 01 de Enero de 2017 - 00:00

Cae el telón de 2016 y se abre la ventana de 2017. El año que terminó rico en acontecimientos de toda índole, variado y convulso; agitado, tenso y esperanzador a la vez marcó otro paso en la historia de Ecuador, de la región latinoamericana, del planeta entero.

2016 será un año difícil de ignorar y por algún tiempo quedará grabado en la memoria colectiva. Hubo guerra y masacre en Siria; una esquiva paz en Colombia y el esperado acercamiento entre La Habana y Washington. Al tiempo que creció la tensión en Oriente Medio, se concretó el triunfo de un republicano de línea dura en EE.UU., al tenor del resurgimiento de las tendencias ultranacionalistas y conservadoras en Europa.

A nivel interno, el 2016 marcó también el ritmo de la sociedad ecuatoriana, que a pesar de todos los avatares y tragedias -como el devastador terremoto, que afectó particularmente a las bellas provincias de Manabí y Esmeraldas- no se
detiene, sigue adelante.

La adversidad que supuso la caída en picada de los precios del petróleo en el mercado mundial -producto clave en la canasta exportable del país- ha sido enfrentada con una política pública consistente, cuya lista de prioridades la encabeza el ser humano, la sociedad, las personas más vulnerables y expuestas a la crisis. No es casual, por tanto, que la estrategia de enfrentar así el difícil momento nacional -es decir, cuidando de
la mejor manera posible el tejido social ecuatoriano- tenga el fuerte apoyo de la inmensa mayoría del pueblo, porque comprende el valor del trabajo estratégico realizado, mira y evalúa los resultados; sabe de qué lado está el esfuerzo político que favorece a sus intereses.

Por supuesto, hay un sector de la sociedad -pequeño, pero con fuertes resortes económicos y mediáticos- que no comparte las políticas públicas del Gobierno, que no se siente -ni quiere serrepresentado por un régimen al que mira con recelo. Por eso se opone, directa o veladamente; usa discursos maquillados para reivindicar el viejo statu quo. Habla de cambio y quiere lo que siempre tuvo: control del Estado para potenciar sus intereses. Lo cierto es que detrás de esas posturas descalificadoras hay intereses concretos, que se han visto afectados en la última década. Aquel sector acusa el golpe y se lanza de nuevo a la descalificación.

En este contexto, la ciudadanía debe tener clara conciencia de lo que se avecina. Lo que está en juego es mucho, es el futuro del país. Esta edición especial de diario EL TELÉGRAFO, con la que iniciamos 2017, está trazada editorialmente por un hecho trágico que dejó huella indeleble en la conciencia ciudadana: el terremoto del 16 de abril de 2016. Como consecuencia del movimiento telúrico fallecieron 671 personas. Como un modesto homenaje a las víctimas, publicamos sus nombres, que acompañamos con imágenes -la mayoría inéditas- de nuestros fotorreporteros, y una serie de infografías que permiten comprender didácticamente ese fenómeno telúrico, sus orígenes y consecuencias. Esta edición de colección trae 168 páginas, distribuidas así: 2 cuadernillos formato estándar (32 páginas), con los temas clave del año, ocurridos dentro y fuera del país; la revista especial Séptimo Día (68 páginas) y la revista cultural Cartón Piedra (68 páginas). Su lectura será nuestra mejor recompensa. ¡Feliz 2017, queridos lectores! (O)