Sábado, 26 Agosto 2017 00:00 Regional Manabí

‘Kiki’ da clases exprés de surf y hace un llamado a alejarse de las drogas

Dominar el slackline es el primer punto en las clases que da Manuel Nevárez (i) en Canoa. Asegura que si el aprendiz no se puede parar en la tabla, no le cobra.
Dominar el slackline es el primer punto en las clases que da Manuel Nevárez (i) en Canoa. Asegura que si el aprendiz no se puede parar en la tabla, no le cobra. Foto: Leiberg Santos / El Telégrafo

Este surfista enseña a domar las olas de Canoa a un costo de $ 20 y además da charlas motivacionales a sus aprendices.

Mario Rodríguez Medina

Al entrar a la playa de Canoa, una estructura de caña con colores vivos llama la atención. En su interior, 17 tablas de surf y 3 de body board hacen más vistosa la obra, que fue levantada por voluntarios tras el terremoto que dejó a la paradisíaca localidad como una zona de guerra.

Esa es la trinchera de ‘Kiki’ (Manuel Nevárez), quien desde su adolescencia está vinculado al mar y las olas. Años atrás era habitual verlo en competencias de surf a escala nacional; en la actualidad se dedica a enseñar el deporte a quienes visitan Canoa.

Dos de los aprendices de las clases exprés de este surfer de piel tostada por las largas jornadas de sol y mar son los hermanos cuencanos Nicolás Ávila (13 años) y Álex Ríos (18).

Al entrar al balneario con sus padres, Wilson Ávila y Angélica Seminario, su mirada se clava en la trinchera de ‘Kiki’, quien de inmediato les ofrece sus servicios.

Nevárez diariamente se despierta antes de las 06:00 para entrar al agua; el surf marca su vida desde que se levanta hasta que se va a dormir. “Lo primero que tienen que hacer es aprender a dominar su equilibrio en el slackline (un cabo amarrado de dos extremos a un metro de altura)”, especifica el instructor.

Para estos alumnos de paso esta es la primera experiencia en el mundo del surf. “Escogí aprender a surfear porque me gusta mucho el mar. Siempre venimos acá para vacaciones y nunca me había atrevido a montar las olas; es algo que siempre quise hacer”, resalta Nicolás, quien quisiera vivir cerca de la playa para practicar este deporte más seguido.

Su hermano, Álex, acota que el profesor “es bastante agradable, se hace entender bien, sabe enseñar y  da confianza al momento de aprender equilibrio”.

Entre las enseñanzas de surf, ‘Kiki’ menciona las drogas. Para él es parte de su curso el hacer un llamado a los jóvenes a que no consuman estupefacientes.

“Cuando digo que nunca he consumido drogas, las personas se sorprenden, porque lo primero que dicen es que los todos surfistas somos drogadictos, pero no es así. Este es un bello deporte que merece ser respetado”, asegura Nevárez, quien también trabaja en un restaurante.

Mientras ve a sus hijos practicando, Wilson Ávila destaca el hecho de que Nevárez les hable sobre los daños que puede ocasionar en una persona el uso de drogas.

“Es muy bueno que haya personas haciendo conciencia en la juventud para que vean que el abuso de alguna substancia puede ser perjudicial para la salud”, indica.

Tras la práctica en tierra, que incluye dibujar una tabla en la arena y acostarse para ensayar la braceada y calentar, ‘Kiki’ lleva al mar a ambos aprendices.

Con tabla en mano, Álex y Nicolás se tiran al agua en búsqueda de olas. Nevárez les explica que en el lugar es un poco complicado pararse en la tabla, “porque la ola es la llamada chancha, desordenada”.

Tras media hora de intentos, Álex es el primero pararse en la tabla; fue por pocos segundos, pero asegura que “fue una sensación increíble”. Para Nicolás es más complicado, pero también lo logra.

‘Kiki’ cuenta que a la par como aprendía a surfear, conocía más sobre los daños del abuso de estupefacientes. “Mi abuelo (Sixto Nevárez) siempre me guió por el camino del bien”, asegura Nevárez, quien al hablar de su familiar recuerda que fue él quien le puso su sobrenombre.

“Cuando recién aprendí a caminar, lo primero que hice fue dar pasos hacia atrás, como los monos kiki, entonces desde ahí me llamó ‘Kiki”.

Este surfer, que cobra $ 20 por persona para las clases de surf, indica que el turismo en Canoa ha mejorado en los últimos meses, especialmente durante el último feriado (por el 10 de agosto). “Todo estuvo lleno en comparación al año pasado”. (I)

 

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