El sector turístico se recupera en Canoa tras el golpe sufrido por el terremoto

| 09 de Septiembre de 2017 - 00:00
En el pueblo es normal encontrar a turistas extranjeros que realizan viajes de aventura. El puente de la playa es uno de los sitios que fue regenerado tras el 16A.
FOTO: Foto: Leiberg Santos / El Telégrafo

A poco menos de un año y medio del sismo que devastó la localidad, la llegada de turistas al balneario aún no vuelve a la normalidad. La temporada de vacaciones de la Sierra fue productiva.

El sol pega duro por estos días en Canoa. En la playa, camina diariamente la esmeraldeña Karen Soria, ofreciendo aceite de coco, el cual asegura es efectivo para tener un buen bronceado.

Desde hace tres meses que vive en esta localidad del cantón San Vicente, a la que se mudó para sacar provecho económico de la temporada de turistas de la Sierra, que culminó el fin de semana pasado.

Asegura que seguirá unos meses más en Canoa, pues le ha ido bien con su negocio, tanto en la venta de aceite de coco como en los masajes que da, que pueden costar hasta $ 10. Asegura que en San Lorenzo vendía ocho frascos de esencia, mientras que en Canoa promedia los 15.

“Aquí hay más movimiento que en San Lorenzo (su ciudad natal), por eso me vine junto a mis dos hermanos y un sobrino. Todos vendemos aceite de coco, pero aparte yo doy masajes y mi hermana pinta uñas”, cuenta Karen, mientras se frota las manos con aceite y se alista a dar un masaje al quiteño Carlos Sarmiento, quien está de visita en Manabí.

A pocos metros está el cuencano Wilson Ávila, quien desde hace 20 años visita Canoa por lo menos una vez al año, ya que en las montañas aledañas tiene el campo natural para volar en parapente. Expresa que es la primera vez que acude al balneario después del terremoto.

“Canoa ha cambiado mucho, pero veo mucho más movimiento del que me esperaba. Mi familia estaba con dudas de venir, pero decidimos hacerlo y estamos pasando bien”, acota Ávila.

Angélica Seminario, esposa de Wilson, es otra de las clientas de Karen con los masajes. Ella se relaja en la playa mientras ve jugar a su   hija, Isabella, de 3 años. Ellos (junto a otros dos hijos) están hospedados en uno de los hostales de la localidad y pagan $ 40 por una habitación múltiple la noche.

Carlo Soto, administrador del Hotel Bambú (que cuenta con 5 habitaciones), asegura que el sector turístico ha mejorado en relación con los primeros meses después del terremoto.

Cuenta que en las primeras semanas después del desastre, las personas que llegaron lo hicieron para ayuda humanitaria, pero que a partir de julio, Canoa quedó vacía.

“Ahora, con el pasar de los feriados, la situación va mejorando. La temporada alta de vacaciones de la Sierra nos ayudó mucho. Nosotros estuvimos llenos varios días”, dice Soto, quien lanza que el plato más vendido en la localidad es el de  camarones apanados.

Juan Quintero, presidente de la Junta Parroquial de Canoa, indica que en el sitio están habilitados 50 establecimiento de hospedaje, entre hoteles y hostales. Previo al terremoto había 120 lugares, acota.

“Nos hemos recuperado, ya que en los primeros días después del terremoto solo teníamos 20 establecimientos”.

Quintero resalta que los turistas aumentan en cada feriado. “La gente está llegando; del 100% de visitantes antes del terremoto, ahora llegamos al 70%”.

El dirigente expresa que los turistas, previo a hospedarse revisan las instalaciones del hotel u hostal. “Ellos prefieren los lugares de un solo piso y que sean con caña, no cemento”.

Sobre las necesidades de Canoa, Quintero manifiesta: “Alcantarillado sí hay y para el agua potable se está haciendo la gestión con el Municipio. De momento tenemos agua entubada y para cocinar utilizamos de bidón. Para este año, la Prefectura prometió ayudarnos en el arreglo de varias calles”.

La próxima apuesta para el sector turístico es el feriado de noviembre, del 2 al 5, por el Día de los Difuntos y las fiestas de Cuenca y Manta. “Será un buen feriado”, destaca Quintero. (I)