Qarabag, de una región devastada por la guerra a las luces de la Champions

| 11 de Septiembre de 2017 - 10:06

Campeón de Azerbaiyán las cuatro últimas temporadas, el Qarabag alcanzó finalmente su objetivo: Este club originario de una región devastada por la guerra descubrirá la Liga de Campeones el martes, con un bautismo de fuego visitando al Chelsea.

Para conseguir que el pequeño país del Cáucaso participe por primera vez en la Liga de Campeones, el Qarabag tuvo que superar tres rondas preliminares, concluidas con una clasificación ante el FC Copenhague gracias a un gol marcado fuera de casa.

"Era el sueño de nuestro equipo desde hace mucho tiempo participar en la más prestigiosa competición europea", explicó a la AFP el entrenador del club, Gourban Gourbanov.

El sorteo le deparó un grupo de máxima exigencia frente al Atlético, la Roma y el Chelsea, por lo que el objetivo de la entidad es dejar una buena impresión.

"Nuestros rivales son muy fuertes y experimentados, pero estamos preparados a batirnos en cuerpo y alma en cada partido", señala Gourban Gourbanov, entrenador mítico en Azerbaiyán.

Tras llegar al club en 2008, este antiguo delantero internacional, que tiene ahora 45 años, afronta su décima campaña en el banquillo, lo que le convierte en el técnico con más temporadas en el banquillo entre los 32 equipos de la Champions.

Admirador de Pep Guardiola, defiende una visión del fútbol próxima a la del entrenador español, justificando el apodo de 'Barcelona del Cáucaso', que a veces se le da al Qarabag.

- Guerra y mudanza -

La historia de este club, actualmente en el primer plano de la escena europea, está ligado al de Nagorny-Karabakh, región separatista del oeste del país que se disputaron Azerbaiyán y Armenia, teatro de una guerra que dejó 30.000 muertos y miles de refugiados entre 1988 y 1994.

El nombre completo del club es Qarabag Agdam, la ciudad donde el club nació. Un lugar que ya no existe, fulminado por la guerra y abandonado, en una región de la que era la capital y que ha quedado cortada en dos; el oeste controlado por las autoridades de Nagorny-Karabakh, sostenidas por Armenia, y el este por Azerbaiyán.

No se ha firmado ningún cese del fuego definitivo y se producen regularmente enfrentamientos a lo largo de la línea del frente. Desde hace más de 20 años, el club está obligado a jugar sus partidos en Bakú, ciudad que queda a más de 350 kilómetros.

Esto no impide que el Qarabag sea apoyado por todo el país. "Su éxito nos ha unido a todos, a los jóvenes y a los viejos, a las mujeres y a los hombres, los aficionados de todos los clubes de Azerbaiyán", explica a la AFP Narmina Valieva, una aficionada de 29 años.

"Son nuestros preferidos. Es especialmente importante que el Qarabag represente a nuestro territorio ocupado, el mundo entero está al corriente de nuestro problema", añade.

- Jugadores españoles -

La historia de Qarabag es caótica. Fundado en 1951, el origen del club está en un sindicato de trabajadores agrícolas. En 1968, tras tres temporadas en el campeonato de Azerbaiyán decidieron cerrar la entidad, debido a la falta de medios y de resultados.

El segundo nacimiento llegó en 1977 y el equipo jugó en las divisiones inferiores de la Unión Soviética hasta la caída de la URSS en 1991. Entonces descubre el máximo nivel y gana su primer título nacional en 1993, año en el que la guerra le obliga a mudarse a Bakú.

En los años siguientes, el equipo peleó por su supervivencia económica, hasta la firma de un providencial contrato de patrocinio con Azersun, un gigante local de la industria agroalimentaria.

Este apoyo económico permitió al club contratar jugadores extranjeros, pero el éxito de la receta del Qarabag está también en una gestión muy equilibrada, mezclando los mejores jugadores locales con algunos foráneos motivados.

Sin estrellas, Qarabag tiene hombres con experiencia como los españoles Míchel y Dani Quintana, o el sudafricano Dino Ndlovu, autor del gol que dio la clasificación al equipo para la Champions.

El éxito del Qarabag es además una bendición para Azerbaiyán, cuyo presidente Ilham Aliyev, que dirige el país con mano de hierro desde 2003, busca hacer olvidar una imagen negativa gracias a los millones del petróleo.

Según una investigación publicada recientemente, Azerbaiyán gastó 2.500 millones de euros entre 2012 y 2014 para atraer apoyos en el extranjero y mejorar su imagen. El país es frecuentemente acusado de no respetar los derechos humanos.

El 'poder blando' de Bakú otorga mucho importancia al deporte. Azerbaiyán organizó en 2015 los primeros Juegos Europeos de la historia y Bakú recibe una carrera de la temporada de Fórmula 1, además de partidos de la Eurocopa-2020 de fútbol. Ahora también de la Liga de Campeones. (D)