Martes, 14 Febrero 2017 00:00 Otros deportes

Muñoz explorará sus límites físicos y mentales en Perú

María José en plena sesión de estiramiento en el Parque Metropolitano, uno de sus sitios de entrenamiento.
María José en plena sesión de estiramiento en el Parque Metropolitano, uno de sus sitios de entrenamiento. Fotos: John Guevara / El Telégrafo
Redacción Fanático

La convicción ayuda a mitigar el dolor. María José Muñoz Vargas entrena de 6 a 7 horas diarias con el afán de hacer una gran presentación en el Ultra Machu Picchu Trail de 2017, una de las carreras más prestigiosas de Perú, que se llevará a cabo el 25 y 26 de marzo.

Rauda, su figura atraviesa los chaquiñanes del Parque Metropolitano de Quito, uno de los tubos de ensayo donde fragua sus ilusiones de grandeza en los ultramaratones. En territorio ‘inca’ tendrá su primera incursión sobre 100 kilómetros y es, por ahora, la única mujer ecuatoriana inscrita dentro de esa distancia.

Y es que en un deporte de retos, ser osada es un requisito, bien pudo elegir correr en los 15, 30 o 70 kilómetros del certamen, pero decidió que ya es tiempo de llegar a la barrera de los 100.

Ese carácter arriesgado la llevó en abril de 2014 a terminar lesionada el Duatlón de Romerillos -en el nevado Cotopaxi, cerca de la parroquia El Chaupi-, donde, pese a padecer una distensión de ligamento en la rodilla izquierda durante la salida, resolvió seguir adelante.

Mucho tuvo que ver el ánimo de su compañero de equipo, José Antonio Carrera, quien a punta de aliento aumentó su perseverancia. El sufrimiento la acompañó en cada paso de los 7 kilómetros a pie y en cada pedaleada de los 14 kilómetros en bicicleta, pero no estaba dispuesta a rendirse. Merced a su constancia y a la paciencia de José Antonio terminaron en el tercer lugar de la justa.

Entre sus triunfos de 2016 constan el Duatlón de Baños (Tungurahua) y los 25 kilómetros del Trail El Desafío.

Pero María José quiere hacer de 2017 un año diferente, por eso en Perú cubrirá los 100 kilómetros. “Primero, ese número me encanta; y segundo, aunque nunca he trotado tanto, es desafiarme a mí misma y probarme que con entrenamientos estrictos y una dieta rigurosa todo es posible”.

Al tenor de aquello, la quiteña de 29 años se ajusta a las instrucciones de su aleccionador, Nicolás Miranda, y a las de su deportólogo, Mario Ochoa. Son de 6 a 7 horas diarias de entrenamiento, en los que alterna atletismo, ciclismo, gimnasio, TRX y aquafitness.

Los días de esta deportista son de poco descanso, además de las prácticas, se dedica a ejercer su profesión de ingeniera en mercadotecnia y a dar clases personalizadas de atletismo, en calidad de instructora.

Acostumbrada a semejante ajetreo, asegura que su recompensa es sentirse bien consigo misma y conocer sitios paradisíacos, aquellos que permanecen escondidos en las entrañas de la cordillera, los bosques o los valles.

Un valor agregado a la pasión por las disciplinas de aventura -añade- son las enseñanzas de vida que dejan, como la que le aconteció en la PETZL de Baños (mayo de 2016), cuando se perdió en la ruta y después recibió la noticia de que el evento había finalizado. “Reparé entonces en la verdadera importancia del tiempo, de lo valioso de cada segundo. Me dio mucha pena acabar así, porque estar ahí me demandó horas de esfuerzo. Como no era la única que se extravió, decidimos con los otros atletas avanzar hacia la meta”.

Una de las personas a las que conoció en esa ocasión fue la ultramaratonista Sharon Muñoz (50 años), que califica a María José como carismática, alegre y superfuerte, a quien, hasta la fecha, nunca vio decaer. Otra virtud es que le gusta escuchar y pedir consejos a las personas más experimentadas.

Estela Costa (29 años), atleta y montañista, concuerda con Sharon en la descripción de ‘Majo’, agregando que es solidaria, valiente y emana buenas energías. En cierta ocasión -recuerda- mientras subían el volcán Ilaló, una jauría de perros las atacó y como Estela les tenía pavor, su amiga la defendió.  

La inspiración de María José son sus padres, María Eugenia Vargas y Jorge Muñoz, quienes la apoyan en todas sus decisiones. “Son quienes están ahí para ser feliz contigo o entenderte si te equivocas”. (I)

Datos

María José Muñoz Vargas nació en Quito el 23 de mayo de 1987. Es la tercera entre cuatro hermanos. Mide 1,50 metros y pesa 45,3 kilos.

Entre otras competencias en las que estará a lo largo de 2017 están el Ultra Trail de PETZL. No define todavía las competencias en las que se presentará durante el segundo semestre del año.

Otros retos que María José tiene a futuro son correr en el Ultra Trail de Mont Blanc (Francia) y la Transgrancanaria (España), además de incursionar en speed climbing (montañismo de velocidad).

La deportista comenta que mantenerse activa demanda altas inversiones, pues hay que cubrir la indumentaria, nutrición, etc. Por eso agradece a su familia y auspiciantes Stampa Spa, Molina Diet Cakes, Kinesis.

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