Viernes, 07 Octubre 2016 00:00 Cultura

Los Gran Cacao recrea la suerte de una familia en plena crisis

María Joaquina y Enrico Malatesta, dos de los protagonistas de la obra Los Gran Cacao, durante los ensayos en la sala del MAAC, donde se presentará.
María Joaquina y Enrico Malatesta, dos de los protagonistas de la obra Los Gran Cacao, durante los ensayos en la sala del MAAC, donde se presentará. Foto: José Morán / El Telégrafo

La obra escénica se ubica a inicios del siglo XX, por 1915, y es dirigida por el dramaturgo cubano Mario Jiménez.

Redacción Cultura

Una etapa importante de la historia de Guayaquil de inicios del siglo XX estuvo marcada por la influencia de los grandes hacendados, dueños de miles de hectáreas de cacao.

A ellos se les atribuye el haber reconstruido la ciudad –levantaron cerca de 450 casas, según los datos del Archivo Histórico– luego del dantesco incendio de 1896, que arrasó gran parte del puerto.

A pesar de su poderío, las plagas como la Escoba de bruja y la monilla los llevaron a un declive irreversible, producto de lo cual, muchas de estas familias debieron concertar los famosos matrimonios por conveniencia, a fin de mantenerse a salvo de la crisis.

Tomando como fundamento la historia de una de estas familias pudientes –la Caamaño-Puga– Delia María Torres, directora del Archivo Histórico del Guayas, escribió la comedia teatral Los Gran Cacao, que será presentada el 7, 8 y 9 de octubre en la sala del Museo Antropológico y Arte Contemporáneo, MAAC.

Torres, quien también es parte del elenco, señala que la finalidad de la obra es, sobre todo, educativa, razón por la cual se ha hecho una invitación a los colegios y universidades para las tres presentaciones.

Ella aclara que “esto no es solo obra de Delia María Torres, sino de todo el equipo de Club de Historia del Archivo Histórico, de un grupo de profesionales variopinto”.

Asesoría escénica cubana

La puesta en escena de Los Gran Cacao –que se estrenó en julio de 2013– está bajo la dirección del cubano Mario Jiménez, licenciado en Estudios Socioculturales por la Universidad de Cienfuegos, y que participó, el año pasado, en el rodaje de la película La Trampa, del ecuatoriano Carlos Alberto Poe.

Para Jiménez, el que solo uno de los integrantes de la obra –Gabriel Paredes, director del grupo El Tablado de los montubios– sea actor profesional, no ha representado un obstáculo; al contrario, le ha dado la oportunidad de reconocer en ellos un esfuerzo que se fundamenta en su conocimiento de la historia.

Entre estos, catorce en total, hay abogados, economistas, ingenieros, diseñadores y licenciados.

“Ellos lo tienen como un vehículo de enseñanza; es decir, mediante el teatro, buscan brindar un cúmulo de información sobre estas familias poderosas del siglo pasado. No son actores, pero el bagaje cultural que tienen, muy amplio, les facilita mucho el trabajo”, señala Jiménez.

La obra se desarrolla a inicios del siglo XX, por 1915, y muestra cómo, para no sucumbir a la debacle, a causa de las plagas que afectaron al cacao, Manuel de Jesús Eleuterio Caamaño –representado por Jorge Aycart– fuerza a su hermosa hija Joaquina María a casarse con otro gran cacao al que la crisis no ha llegado, Joaquín Serafín Seminario.

Casada en contra de su voluntad, nadie sospecha que Joaquina María se enamora del hijo de un migrante italiano, dueño de una pulpería –tal como se llamaba a las tiendas en la época–, el joven Enrico Malatesta, cuya representación está a cargo del propio Mario Jiménez.

Los integrantes de Los Gran Cacao ensayaron cuatro días a la semana, desde las 10:00 hasta las 13:00, con el auspicio del Ministerio de Cultura, que avala la difusión de esta obra que, también, es un homenaje al mes de la independencia guayaquileña. (I)

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