En Estudio N se buscar ser un referente cultural

- 02 de marzo de 2017 - 00:00
Durante los conversatorios el público puede deleitarse con algún tipo de bebidas.
Foto: cortesía de Gabriela Soria

Las amplias ventanas de Estudio N  obligan a observar desde ellas. Escondido en uno de los edificios que rodea la plaza Pedro Carbo, el espacio ofrece  una vista envidiable hacia una parte del corazón de la ciudad.  Sin embargo, lo que ocurre en el íntimo ambiente del salón provoca que el visitante agudice aún más los sentidos.

Carla Navas, fotógrafa profesional, deseaba un lugar en donde pudiese exponer y promover la fotografía. Una aspiración que terminó evolucionando y se convirtió en un rincón  en donde convergen  diferentes tipos de arte como danza, teatro, fotografía, pintura y cine.

Los visitantes van llegando de a poco por la escaleras. Al otro extremo un viejo tocadiscos permanece silente encima de un pequeño taburete. En medias y sin zapatos sobre el piso de madera,  los visitantes se esparcen, curiosean o deciden sentarse. El espacio es conservado mediante recursos personales, pero a largo plazo pretende ser autosustentable.

Con un año y medio de creación, Kristell Freire, guionista y coordinadora del estudio,  ambiciona volverse un referente cultural por medio de la divulgación del arte pero propone la colaboración e  interacción con proyectos artísticos de diversa índole.

Por el momento se está formalizando una futura cooperación con el homónimo colombiano Babel,  pues desean ser un puente hacia el  exterior como estudio de arte.

“Existe un círculo cerrado de gente que consume arte, deseamos llegar a otros sectores que no sean únicamente personas de la Universidad de Artes o que consuman constantemente cultura. Queremos más gente que se apasione por el arte”.

Una de las propuestas que ha llegado al estudio es el ‘Cinespacio’, gestionado por María Fernanda Haro,  quien desde noviembre de 2016 realiza una programación audiovisual cada mes sobre una temática diferente. Por el mes de San Valentín  se realizó ‘Mi amores’ todos los miércoles.   

Haro comenta que han llegado diferentes tipos de personas a los ciclos, desde estudiantes, hasta madres de familia, amigos y parejas.

“Seguiré colaborando hasta que sea posible porque son necesarios estos espacios que permiten a las personas abrir los ojos hacia otro tipo de cine y dar su punto de vista acerca de lo que ven. Es una forma de impulsar el arte”. (I)

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