Miércoles, 15 Febrero 2017 00:00 Cultura

Ella coneja provoca una reflexión sobre la duda

La obra usa como referentes el monólogo de Hamlet, de Shakespeare, y la resistencia de Antígona, de Sófocles.
La obra usa como referentes el monólogo de Hamlet, de Shakespeare, y la resistencia de Antígona, de Sófocles. Foto: José Morán / El Telégrafo

Julián Martínez pone en escena su primera obra de teatro en Ecuador. La interpreta Natalia Delgado.

Redacción Cultura

En 25 minutos una mujer duda, se censura, se siente segura, vuelve a dudar y se cuestiona si quedarse siendo humana o si se convierte en una simple coneja, con una vida menos complicada.

Natalia Delgado interpreta a Ella coneja. Esta joven actriz, que estuvo durante dos años en talleres con el grupo de Teatro Malayerba, ahora estudia en las carreras de Cine y Creación Teatral de la Universidad de las Artes (UArtes), en Guayaquil.

Con su cuerpo delgado, no muy alto, unos ojos enormes y un carisma que convence siempre, se convierte, en la puesta en escena de su primer monólogo, en una mujer casi adolescente, con la apariencia próxima a una muñeca de trapo. Usa moñitos de lazo naranja que combina con sus zapatos de lona y contrasta con un vestido negro corto.

El personaje de esta parodia amarga toma como estrategia un discurso “tan cotidiano como una telenovela y que al mismo tiempo pueda lanzar una serie de reflexiones sobre la duda, lo que somos los humanos y lo que queremos. Son reflexiones acerca del amor, de la existencia que espero  puedan proyectarse en el espectador”, dice Julián Martínez, quien escribe y dirige este monólogo.

Se trata de un venezolano, doctorado en filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y que actualmente se mueve entre el campus sur y centro de la Universidad de las Artes como  profesor de la Escuela de Creación Teatral. De los dos años que lleva en el país, Ella coneja es su primer montaje y ya prepara el segundo.

La obra se escribió en su tránsito entre Guayaquil y Caracas. Nace de la fusión entre una que ya estaba escrita y las ideas que se van armando en torno a su actual residencia. Así construye los guiños locales como aquello de que “ya casi nadie cree en la mano gigante del cielo. Cada vez menos personas se creen el cuento. Pero tampoco hay que decirlo mucho porque In God we trust, que significa ‘Confiamos en Dios’, lo dicen nuestros billetes, que en realidad no son billetes ecuatorianos, sino gringos”, dice Martínez a través de su personaje.

La apariencia infantil de la protagonista alude a una inmadurez perpetua. “Hay algo infantil en nuestras relaciones de pareja, en lo laboral, cuando nos quejamos de algo y no de lo otro, es un estado adolescente permanente. En la obra exageramos eso”, dice el director de la obra.

“¿Por qué usas una mujer para representar el acto de dudar, si todos los humanos lo hacemos?”, le cuestionó una de las espectadoras de la obra en su segunda semana en El Altillo. Con la sala llena y un público ávido por el diálogo, Martínez contestó que “es solo un pretexto”. Le interesa abordar la posibilidad de dudar como una condición inamovible de los humanos. “Con algunos cambios -dice Martínez- el personaje podría ser un hombre”.

En esta parodia se cruzan como referentes los cuestionamientos del Hamlet de Shakespeare y la rebeldía de Antígona, de Sófocles. Este último personaje puede ser víctima de su propia rebeldía porque no se sienta a dudar, tiene que morir por una verdad que se autoimpone. “La duda es importante porque nos hace poner en entredicho lo que a veces tenemos demasiado claro”.

El autor sostiene que el teatro debe mover al espectador a cuestionarse sobre su condición humana. No cree en las distinciones entre lo comercial y los diálogos reflexivos. Ni que el teatro deba ser solo para reír y no para filosofar.

Martínez, seguidor de Shakespeare y lector aficionado de Kundera, cree en aquello que dice el dramaturgo argentino Mauricio Kartun: “El teatro sabe”. En Ella coneja, aquel principio se aplica desde la conocida frase “Me quiere, no me quiere”. Con esa premisa, la actriz se desenvuelve en el espacio y propone la expresión de su cuerpo.

El principio de la duda se vuelve tan universal que durante la puesta en escena la actriz puede olvidar el diálogo e improvisar un poco, seguir dudando. La obra se estrenó el primer viernes de febrero y se montará hasta final de este mes. Las funciones inician a las 20:00. El costo de la entrada es de $ 6 para el público general y $ 4 para estudiantes con carné. (I)

Datos

Ella coneja dura 25 minutos, tiempo con el cual no calza en el formato de microteatro ni de una obra larga.

El autor y director de la obra es el venezolano Julián Martínez, doctor en filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y profesor de la Escuela de Creación Teatral de la UArtes.

Martínez ganó varios premios como dramaturgo y participó en festivales nacionales e internacionales, como director y ponente.

La actriz que interpreta este monólogo es  Natalia Delgado, una quiteña que trabajó (y en parte se formó) con el grupo teatral Malayerba. Actualmente cursa niveles en las carreras de Cine y Creación Teatral de la UArtes. Ella coneja es su primer monólogo. (I)

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