Viernes, 17 Febrero 2017 00:00 Cultura

El microteatro tiene un nuevo concepto

Los actores y directores apuestan a crear nuevos ámbitos de difusión teatral autogestionados.
Los actores y directores apuestan a crear nuevos ámbitos de difusión teatral autogestionados. Foto: cortesía de Gabriela Samaniego / UIDE
Gabriela Samaniego. Estudiante de la UIDE

El microteatro es una forma de explorar una opción diferente, que radica en la corta duración de las obras y en el acercamiento que se logra entre el actor y el público. Cada obra dura 15 minutos, en un espacio reducido en el que caben hasta quince espectadores y el valor de la entrada no supera los $ 5.  

Inició luego de la crisis económica de 2009 en España, donde el gobierno eliminó el 50% de la subvención de la cultura y el público se limitó a acudir a este tipo de eventos. Jaime Tamariz, actor y productor de microteatro, dice que esta modalidad, a la que se denominó en España ‘microteatro por dinero’ se convirtió en una tendencia que ahora tiene éxito en ciudad de México, Miami y Buenos Aires.

Tamariz explica que el formato micro también es un modelo de producción, en donde intervienen los mismos parámetros que en una puesta convencional, como preparación actoral y de escenografía, pero con la diferencia que se crean espacios y encuentros más directos entre los artistas y el público.  “Con las obras de teatro más largas se requiere más tiempo e inversión”.

En Guayaquil el microteatro  es un proyecto de Daemon Producciones que se presenta desde  2014 en Miraflores, aunque existen otras  iniciativas. Lo particular de la iniciativa es la corta duración de las obras, presentadas por diversos grupos locales y el acercamiento que se logra entre el actor y el público. Cada obra dramatúrgica dura 15 minutos y se presenta ante unas 30 personas, en salas pequeñas.

Las funciones se desarrollan a partir de las 19:30 en la av. Las Palmas 307 y calle Cuarta (atrás de la Universidad Casa Grande).

Ver cada pieza en escena  cuesta $ 5.  De esta forma, Tamariz abre las puertas de lo que para él significa “mi casa”. En el inmueble están adecuadas tres habitaciones, cada una con su escenografía, iluminación y sonido. Una flecha amarilla rodeada de luces señala la entrada en el exterior de la vivienda, con la leyenda ‘Microteatro Gye’. Un cálido ambiente de camaradería se percibe al subir a  salita de espera, en donde funciona la oficina de la productora.

La mayoría de asistentes son jóvenes universitarios. Nicole Freire, estudiante de Artes Escénicas de la Universidad de las Artes, dice que  es la primera vez que asiste. “Es interesante ver tan cerca,  parece que  los espectadores somos parte de la trama”. (I)

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