Jueves, 15 Junio 2017 00:00 Cultura

Eduardo Varas juega con el lado B de la realidad

La FIL de Guadalajara lo seleccionó, en 2011, como uno de los 25 secretos mejor guardados de América Latina.
La FIL de Guadalajara lo seleccionó, en 2011, como uno de los 25 secretos mejor guardados de América Latina. Foto: Carina Acosta / El Telegrafo

El escritor guayaquileño -residente en Quito- presenta su segundo libro de cuentos, titulado Faltas ortográficas.

Redacción Cultura

En el segundo libro de cuentos del escritor Eduardo Varas (Guayaquil, 1979), Faltas ortográficas, la realidad es escrutada desde una mirada maníaca que encuentra como cómplice en la narración a la música, el cine y la televisión. También hay relatos, como el que le da nombre al libro, que se convierten en reflexiones cómicas sobre el oficio de la escritura, mientras que en otros, como Prólogo, el horror define cada una de sus páginas.

Faltas ortográficas es una obra atravesada por las obsesiones de su autor, quien también es músico (pertenece a la banda Efecto Chacal), periodista y profesor universitario. En los nueve relatos que componen este volumen, lo escabroso atraviesa la prosa relajada de Varas.

El libro, que reúne cuentos escritos desde 2011 hasta el anterior año, será presentado la tarde de hoy en la Librería Rayuela (Germán Alemán E12-62, por el Megamaxi de la av. 6 de Diciembre), a las 19:30. Los escritores guayaquileños María Auxiliadora Balladares y Leonardo Valencia intervendrán en el lanzamiento.
“Para mí no hay mucha diferencia como arte, como objeto artístico, entre un libro, una canción, una película, un disco, un corto, un cuento, una obra pictórica, un happening o un concierto. Todas esas manifestaciones tienen el mismo nivel jerárquico. Y como los temas del libro me interesan en términos generales, recurro a ellos, no como la idea principal, sino como un punto que se empieza abrir, como un escenario para contar las cosas”, dice Varas, quien en 2011 fue seleccionado como uno de los 25 secretos mejor guardados de América Latina, por la Feria del Libro de Guadalajara.

La mayoría de los relatos de Faltas ortográficas ha sido publicada previamente en distintas revistas digitales e impresas. Luego de varias correcciones, lecturas de amigos y de darle una unidad a los nueve cuentos, Varas decidió juntarlos en un solo libro que fue difundido por la colección Luz Lateral, de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Luego de la publicación de su primera novela, Los descosidos (Alfaguara, 2011), Varas vuelve al terreno editorial con un cuentario que, en palabras del mexicano Antonio Ortuño, está escrito “desde las pasiones: por el cine B, los cuentos de horror, el rock, la comedia televisada y, claro, la literatura. Con esos ingredientes y una prosa siempre eficaz, virulenta y a la vez sonriente, Eduardo Varas ha compuesto una colección de relatos memorables”.

María Auxiliadora Balladares dice que este es un libro “en el que emana el horror. Más que cuentos que se inscriban en este género (algunos sí lo hacen), son cuentos en donde se reflexiona sobre sus alcances en la contemporaneidad occidental, sobre las diversas formas de la violencia y los imaginarios que construimos en torno a ella. Al deconstruir las formas tradicionales del horror, nos ofrece nuevas versiones de relatos tradicionales como el del hombre lobo; dialoga con expresiones de la cultura popular –desde el cine B hasta programas de televisión como SNL, pasando por la narrativa de Stephen King–. Todo esto, a través de un interesante manejo del humor, a veces sutil, a veces implacable”.

Una de las marcas que se percibe en cada uno de los relatos es la de la muerte, en sus diferentes estados: un presidente de ficción muere, un escritor asesina a mujeres que serán sus futuros personajes; un hombre despierta en una especie de panteón celestial de estrellas de rock muertas, y un hombre lobo termina emboscado en un espacio público.

“La conciencia del final de la existencia, a pesar de estar presente a diario, no la sentimos plenamente hasta que sucede. Me interesan los finales no solo para hablar de las consecuencias, sino del sentido final de todo, desde el optimismo hasta la discordia”, dice Varas.

Entre los referentes para armar esta obra, el autor recurrió a los ensayos de Chuck Klosterman para entender la dinámica de lo popular dentro del tejido literario, mas no de la ficción. También acudió a Nic Pizzolatto y, últimamente, al trabajo de Mariana Enríquez. (I)

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