Sábado, 24 Diciembre 2016 00:00 Cultura

Dickens hizo una crítica social en Navidad

La residencia de Charles Dickens entre 1837 y 1839 alberga su museo, en el número 48 de la calle Doughty, donde se escribieron grandes obras literarias.
La residencia de Charles Dickens entre 1837 y 1839 alberga su museo, en el número 48 de la calle Doughty, donde se escribieron grandes obras literarias. Tomado de dickensmuseum.com

‘Un cuento de Navidad’ del escritor inglés, publicado en 1843, se escribió como alternativa a un panfleto que el autor, un periodista político, quiso alzar en contra del trabajo infantil de su país.

Redacción Cultura

‘Un cuento de Navidad’, del escritor inglés Charles Dickens (1812-1970),  ha sido interpretado en el cine respetando la estética clásica (victoriana) de la historia que contiene y adaptándola a la modernidad. El filme Los fantasmas de mis exnovias (Mark Waters, 2009), incluso pone a sus protagonistas (Matthew McConaughey y Jennifer Garner) a explorar otros temas.

La curadora del Museo Charles Dickens en el centro de Londres, Inglaterra, es Louisa Price y le explicó a BBC Mundo que algunos de los “elementos más perturbadores” del escrito original pudieron perderse en las adaptaciones y versiones audiovisuales que le siguieron.

Los estudiantes del colegio Central Saint Martins, de la Universidad de Artes de Londres, respondieron a una convocatoria del Museo Dickens para reinterpretar visualmente la obra, desde sus deseos y percepciones, las cuales matizan el argumento con formas de ver el mundo desde el siglo XXI y que pueden incluir las perspectivas de personas sin hogar y refugiados, dijo Price a BBC.

El éxito de ‘Un cuento de Navidad’ es, desde que se publicó (6 días antes de la Navidad de 1843, con una preventa de 6.000 copias)  envidiable, incluso para cualquier best seller contemporáneo. Hubo quienes deseaban leer a Dickens en esta obra como intuyendo la fuerza del personaje principal, Ebenezer Scrooge, un antihéroe difícil de olvidar en la literatura.

El final es esperanzador, como toda historia navideña, pero el hilo narrativo se tensa con la impronta de fantasmas de las Navidades pasada, presente y futura.

“En una época del año donde es tradición entre las comunidades el contar historias de fantasmas alrededor del fuego, Dickens escribió su historia sabiendo que sería leída en voz alta, de todas las generaciones”, señala Price.

El relato, además, parece premonitorio de una era en que lo comercial invade un mito haciéndolo mutar. Dickens pertenecía a una familia sin muchos recursos que veía en esta época del año una oportunidad destellante. El padre del escritor solía montar obras de teatro frente a sus hijos, excitándolos, pero  Scrooge no sería un optimista.

La creación de Dickens era un anciano avaro y explotador que recibió la visita del fantasma de su antiguo socio, Jacob Marley, entre otros que parecen no conocer el orden temporal del mundo.

Las ánimas que se le aparecen envuelven a Scrooge en un purgatorio sobre la Tierra, reflejando sus experiencias para aleccionarlo. La redención es un elemento del final, pero lo sombrío del personaje ha hecho que se omita en otras versiones o ha provocado debates interminables sobre las razones de Dickens para haberlo creado.

En 1843, el Gobierno británico publicó un informe sobre la gravedad del trabajo infantil en el país de ese entonces. Dickens, que era un periodista político, descartó hacer un panfleto -contó en una carta–, y visitó a su hermana en Manchester antes de encontrarse con representantes de organizaciones de caridad que ayudaban a las clases más desposeídas de esa ciudad industrial. Así nació el cuento que perfiló el imaginario de esta época. (I)

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