Viernes, 14 Octubre 2016 00:00 Cultura

Dario Fo nació politizado y usó la comedia como forma para aplacar la hipocresía

Siempre estuvo acompañado por su esposa, Franca Rame, con quien hizo un binomio intelectual y político.
Siempre estuvo acompañado por su esposa, Franca Rame, con quien hizo un binomio intelectual y político. Foto: AFP

El escritor italiano cumplió 90 años el pasado marzo y lo celebró con la publicación de una nueva obra, Dario e Dio (Dario y Dios), donde habla de religión desde una perspectiva irónica y satírica.

Silvina Friera, Periodista

Transgresor, irreverente y original. Una combinación explosiva, que define la vida y la obra de Dario Fo (1926-2016). El dramaturgo, actor, docente y sexto Premio Nobel italiano (1997), rescató uno de los tesoros más preciados de la cultura europea: las tradiciones teatrales de los bufones y los fabuladores de la Edad Media.

Juglar del siglo XXI y anarquista libertario de pura cepa, Fo satiriza sobre la hipocresía de la sociedad, desde los escándalos políticos hasta el divorcio y el aborto. “Quiero ser un clásico. Me dedico a escribir cosas que no duran en el tiempo. Como los griegos, que creaban tragedias para representarlas cuatro o cinco veces. Incluso (William) Shakespeare no escribía para la posteridad”, explica Fo en un documental (que fue proyectado en Film & Arts) sobre su obra.

Autor de 47 piezas teatrales, entre las que se destacan Mistero Buffo (escrita en 1969), Muerte accidental de un anarquista (1970), No se paga, no se pagará (1974), el guion de tres películas y más de 60 canciones, el éxito, la polémica y la censura (en los 60 su programa de TV fue prohibido por “blasfemo”) acompañan la prolífica carrera de Dario Fo.

Considerado por la crítica como el mejor dramaturgo italiano después de Luigi Pirandello, Fo nació el 24 de marzo de 1926 en Varesse, un pueblito cercano a Milán.

Nieto de un conocido cuentista popular, que lo familiarizó con los mitos folklóricos de la región de Lombardía y con el teatro de marionetas, hijo de un jefe de una estación ferroviaria local, siempre se sintió culturalmente parte del proletariado.

“Nací politizado. Viví al lado de hijos de sopladores de vidrio, pescadores y contrabandistas. Las historias que me contaron eran agudas sátiras sobre la hipocresía de la autoridad y las clases medias”, admite el dramaturgo italiano en ese documental que traza un paralelismo entre sus obras más destacadas, la docencia y el pensamiento del actor.

Los testimonios de Fo se enlazan con imágenes del carnaval de Venecia (fiesta popular milenaria, en donde las máscaras sirven como excusa para entregarse a los excesos) y con la representación de la emblemática Mistero Buffo.

“Hay textos medievales que ya no hacen reír al público. Estamos acostumbrados a la TV, al cine, a las tiras cómicas. Intento traducir los textos al lenguaje actual”, confiesa. Una de las partes más atractivas del documental muestra a Fo seduciendo a sus alumnos con historias sobre el uso de las máscaras, en un seminario que dio en Umbría (entre Roma y Florencia).

“El pueblo siempre quiso romper el esquema que lo ahogaba. La sátira no solo es contra el que detenta el poder, sino contra quienes tienen las llaves del rito religioso, como en Mistero Buffo”, subraya Fo.

En esta pieza teatral está latente una visión juerguista de las tradiciones y cuentos bíblicos, lo cual, aún hoy, sigue enfureciendo a los sectores más reaccionarios de la Iglesia Católica. En el sketch más popular, sobre el papa Bonifacio VIII, Fo presenta al santo padre como un monstruo avaro, cruel y corrupto, y lo hace confrontar con Jesucristo.

En 1970, Fo y su esposa, la actriz Franca Rame, regresaron a Milán para fundar el grupo teatral La Comuna. Se presentaron en fábricas y estadios de fútbol.

“Entendí que ya no era posible ser los bufones pagados de la burguesía. Habíamos provocado al público burgués, lo habíamos abofeteado y, sin embargo, se reían, lo disfrutaban, éramos como sus masajistas”, ironiza Fo.

Con Muerte accidental de un anarquista, el dramaturgo captó la atmósfera de la época, marcada por el terror hacia una fuerza policial armada y entrenada en secreto, fuera del control del estado democrático. Basada en una investigación sobre el supuesto “suicidio” de un anarquista, que saltó de una ventana, estando bajo custodia policial, Fo desnuda todo el sistema de corrupción policial y judicial italiano de los años 70.

Las imágenes finales del documental, en las que Bonifacio VIII dialoga con Jesucristo, sintetizan la trayectoria de Fo. “Soy la cabeza de la Iglesia Romana, en cambio tú eres la cabeza de los leprosos”, dice el personaje encarnado por Fo, mientras más de 1.000 espectadores festejan con aplausos la irreverencia de un maestro de la provocación. (I)

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Jueves, 13 Octubre 2016 19:33

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