La leche de cabra pasó a lo orgánico y renovado

- 08 de Septiembre de 2017 - 00:00
Los productos se entregan a domicilio y se los puede solicitar a través de Instagram y Facebook.
Foto: cortesía de Gabriela Samaniego

Una pareja de emprendedores se dedica a elaborar derivados nutritivos como yogur, queso, manjar y mantequilla.

En Guayaquil se observa con frecuencia que sus habitantes comen en sitios improvisados, ya sea por costumbre o simplemente porque el hambre no espera. Para ello existen  comerciantes encargados de acercar el producto al consumidor. Así son  los vendedores de leche de chiva. 

Aunque ya no son tan populares como antes, cuando recorrían todos los sectores de la ciudad, aún se los observa por las principales calles del  suroeste de la urbe.

“De las tetas al consumidor” es la publicidad que utilizan quienes  ofertan a tan solo 50 centavos el vaso. “Niños y adultos solían beber leche de chiva”, recuerda Germania Navarrete, de 73 años.

“La creencia de los abuelos era que la leche de chiva fortalecía los pulmones y prevenía las enfermedades.  Tampoco faltaban los ‘noveleros’ que por curiosidad buscan probar el producto.

Andrés Bastidas, de 48 años, es uno de los pocos vendedores de leche de chiva que recorren las calles de Guayaquil. Su jornada de trabajo comienza a las 07:00 y culmina pasadas las 14:00.

El recorrido inicia  en  la 14 y Ch, suroeste de la ciudad, y termina en el barrio Cristo del Consuelo. La jornada diaria le deja una ganancia de $ 45. Asegura que los días que obtiene más dinero son los fines de semana, por ello no deja pasar ninguna fecha sin trabajar. Si lo hace es para realizar alguna actividad de sus hijos.

 El costo del vaso de leche es de $ 0,50 y $ 1,00. Bastidas saca a sus 3 chivas. A ellas las alimenta con pasto y las tiene en el patio de su casa.  Dice que “la leche de este animal es caliente y un buen remedio para la gripe, los pulmones y los dolores de espalda, inclusive para el tratamiento de asma”.

 La osteoporosis también es tratada con este producto por su alto contenido de calcio. Así lo indica la nutricionista Ximena Montenegro,  quien observó en esta actividad una forma de  emprendimiento.

Por ello desde hace 3 años elabora derivados en base a leche de cabra. Empezó con un yogur de mango y tras compartir en las redes sociales su creación, una joven le escribió para hacerle un pedido.

Así nació su línea de alimentos Nutriterapia, que no es otra cosa que la producción de lácteos con leche de cabra, que se procesa en una hacienda ubicada en el kilómetro 22 de la vía a la Costa.

Muchas vitaminas en un vaso

La lactosa que tiene la leche de cabra es mínima, por ello es más digerible y no causa problemas en las personas que son intolerantes a este químico, recalca Montenegro.

“Todo se lo hace de forma artesanal. En ollas, en refrigeradoras, no estamos a un nivel industrializado. No deseamos hacerlo tan grande”, dice Montenegro, de 31 años y madre de una niña de 4 años.

La nutricionista cuenta que el negocio lo maneja junto a su esposo, Ramón López,  y que la leche con la que trabajan los productos se obtiene de animales alimentados con pasto orgánico.

“Vemos que la leche provenga de cabras que reciban mucho cuidado, que no sean maltratadas. Nosotros buscamos el beneficio mutuo”, destaca Ximena.

Nutriterapia cuenta con varios tipos de yogures: bebibles, griego, tipo griego y natural.

El tipo griego se caracteriza por ser espeso. “En realidad no es 100% yogur, es más algo ensuerado; contiene frutas y está endulzado con Estevia para que lo saboreen quienes padecen de diabetes”. También los hay de maracuyá, mora, naranjilla, frutilla y mango.

El griego es ensuerado totalmente; es más consistente y no tiene azúcar. Mientras que el tipo griego es más para comer, no para tomar y puede ser acompañado con granola, avena y frutas.

El primero de los nombrados, al no tener azúcar, se utiliza para elaborar salsas o reemplazar  la mayonesa. El proceso de preparación es  de 2 días.

Los precios varían dependiendo del tamaño, los hay desde $ 1,50 el bebible, tamaño lonchera; el tipo griego, de 500 gramos, cuesta           $ 5,00. Y los demás $ 7,00.

Montenegro afirma que tiene 20 clientes directos por semana. Actualmente cuenta con 2 puntos de venta: en La Española de La Piazza, en los Ceibos y en Urdesa en La molienda, ubicada en  Dátiles y la Sexta. En Samborondón: Ecua gourmet, Organic Planet, Gourmet Market, pero también están en Manta,  Portoviejo, Quito y Machala.

Según la profesional, lo que por ahora piden más los clientes son los yogures de maracuyá, mora y natural. (I)