Miércoles, 21 Septiembre 2016 00:00 Sociedad

Chloe Allen, la primera mujer transgénero enrolada en el Ejército británico

El joven, de 24 años, cambió su nombre y sexo en un registro civil de Inglaterra. Ahora se llama Ben y fue ubicado dentro de la infantería.
El joven, de 24 años, cambió su nombre y sexo en un registro civil de Inglaterra. Ahora se llama Ben y fue ubicado dentro de la infantería. Foto: cortesía

Desde 1999 las FF.AA. del país contaban con normativas de empleo para personas transexuales, pero este año dispusieron incorporarlas en las tareas de combate, al igual que el colectivo femenino.

Leonardo Boix, corresponsal en Londres

Un soldado transgénero, de 24 años, se convirtió en la primera mujer en sumarse al Ejército británico, tras modificaciones de estatuto dentro de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) del Reino Unido.

Chloe Allen, del condado inglés de Cumbria, fue reclutada en 2012 a la Guardia Escocesa como un hombre, pero el mes pasado comenzó una terapia de hormonas en un centro de salud, previamente a modificar oficialmente su nombre.

El Ejército británico dijo en un comunicado que está “encantado” de contar ahora con la primera mujer en un rol de combate cuerpo a cuerpo.

El anuncio fue hecho meses después de que el primer ministro británico, David Cameron, autorizó al Ejército que enrolara mujeres soldados para participar en roles de combate, algo que no tenía precedentes en la historia militar del país.

El proceso de enrolamiento para que ellas pudieran reclutarse dentro de las Fuerzas Armadas iba a comenzar a finales del año.

Pero Allen, que modificó su sexo y nombre en un registro civil cambiando su nombre de nacimiento a Ben, fue informada que podrá permanecer en su puesto dentro de la infantería.

Chloe dio una entrevista al periódico inglés The Sun, en la que admitió que es un “verdadero alivio” hablar ahora abiertamente sobre cómo se siente y sus experiencias como persona transgénero dentro del Ejército.

Inicialmente, Allen pensó que debía abandonar su cargo dentro del batallón de la Guardia Escocesa al modificar su sexo.

Pero decidió, en cambio, hablar con las autoridades del Ejército e informarles que quería continuar en su cargo de fusilero y conductor de un camión armado Mastiff.

“Todos los documentos dentro del Ejército, dentro del batallón, fueron modificados y están ahora en orden. Mi nuevo pasaporte estará listo en poco tiempo”, contó la soldado a The Sun. “Es maravilloso e increíble expresar todo lo que quería decir y además seguir sirviendo en el Ejército”.

Desde 1999, el Ejército británico contaba con normativas de empleo para personas transgénero, pero a partir de este año se convirtió en uno de los pocos del mundo en contar con personas transgénero y mujeres en roles de combate.

El año pasado, la capitán Hannah Winterbourne, quien como persona transgénero (nació hombre y se hizo mujer) tiene el cargo más elevado dentro de las Fuerzas Armadas británicas, habló sobre su proceso de transición y cómo brinda ayuda y consejos a otros soldados transgénero.

“Es importante que las personas transgénero sientan que pueden hacer su trabajo sin ser discriminadas. Esa es una de mis tareas centrales como militar de rango y persona transgénero”, señaló Winterbourne.

Por su parte, el general sir James Everard, comandante del Ejército de operaciones de las FF.AA. británicas, dijo sentirse “encantado” de contar con la primera mujer que sirve en operaciones de combate.

“El Ejército británico demuestra que es verdaderamente una organización de inclusión, donde todos son bienvenidos y pueden prosperar”, dijo el jefe militar.

“Recientes galardones del grupo defensor de los derechos del colectivo LGBT+, Stonewall y la apertura de todas las unidades del servicio militar a las mujeres, son una evidencia clara de esto. Ser el primero en algo conlleva mucho coraje, y nosotros lo hemos tenido”, subrayó Everard.

El anuncio fue hecho meses después de que el Servicio Nacional de Salud Británico (NHS) concluyó en un informe que el número de niños en Inglaterra que están bajo tratamiento de género aumentó más de 1.000% en cinco años.

Entre abril y diciembre de 2015, el Servicio de trastorno de identidad sexual del NHS trató a 1.013 niños, a un costo para el contribuyente aproximado de $ 3.866. Entre 2009 y 2010 solo 97 fueron tratados a un costo de $ 1.695.

Bernard Reed, del grupo que trabaja por la identidad de género Investigación y Sociedad de Educación, dijo que los servicios del NHS “no están aún muy orientados y entrenados para ayudar a satisfacer esta creciente necesidad de atención médica”.

En septiembre pasado esa entidad aconsejó a los parlamentarios británicos que los niños reciban información sobre temas transgénero, ya que el número de transición aumentó rápidamente en el país.

Para Jack Drescher, profesor de psiquiatría del Colegio Médico de Nueva York, “el aumento de casos en Reino Unido es consecuencia de mayor conciencia por parte de los padres que conocen que ahora hay ayuda clínica disponible”. (I)

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