Lunes, 26 Septiembre 2016 00:00 Sociedad

68% de los nuevos universitarios pertenece a familias de escasos recursos económicos

(De izquierda a derecha) Inti Santillán, de 19 años, nació en Quito, pero sus padres son de Imbabura. Cristopher Castro se graduó en el colegio réplica 24 de Mayo, en el sur de la ciudad y Andrea Andrade logró un cupo en la ESPE. Actualmente tiene 22 años
(De izquierda a derecha) Inti Santillán, de 19 años, nació en Quito, pero sus padres son de Imbabura. Cristopher Castro se graduó en el colegio réplica 24 de Mayo, en el sur de la ciudad y Andrea Andrade logró un cupo en la ESPE. Actualmente tiene 22 años Fotos: Álvaro Pérez / El Telégrafo

La Senescyt destaca que jóvenes, cuyas familias no tuvieron oportunidades de prepararse, accedieron a cupos en el alma mater. Un gran grupo proviene del área rural.

Redaccion Sociedad

El 68% de los bachilleres que accedió a un cupo universitario, en la última convocatoria del Examen Nacional para la Educación Superior  (ENES), es la primera generación de sus familias que accede a formación de tercer nivel.

Hasta la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE), en Sangolquí (Quito), llegaron 135 jóvenes que iniciarán sus estudios de pregrado en una de las 30 universidades públicas del país.

La Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) les entregó un diploma y una medalla.

Cristopher Castro, de 19 años, fue uno de los que recibió el reconocimiento. Su abuela, Gloria Saconcela, y su tía, Teresa Cataguarco, lo acompañaron durante el acto académico. La mamá de ‘Cris’ (así le dicen sus familiares) murió hace seis años por un derrame cerebral.

Su padre actualmente trabaja en la Amazonía, donde inició una nueva relación. Desde entonces, Cris vive con su abuela, en el sur de la capital.

Sus padres, sus abuelos y sus tíos nunca tuvieron la oportunidad de acceder a la universidad. La mayoría culminó la primaria y pocos se graduaron de bachiller.

Cris se graduó en el colegio réplica 24 de Mayo, una de las unidades educativas del milenio. Su buena calificación en el ENES fue de 823. Estudiará ingeniería agrónoma en la Central.

René Ramírez, titular de la Senescyt, aseguró que se ha creado una política pública en la educación euperior con el fin de construir una sociedad de calidad con base en la meritocracia y la igualdad.

“Gracias al trabajo mancomunado con las universidades públicas y los institutos técnicos y tecnológicos avanzamos por el principal motor de la transformación de la sociedad: la educación”.  

Por su parte, Andrea Andrade, de 22 años, se graduó hace cuatro. En los períodos anteriores aplicó para obtener un cupo, pero su puntaje no le permitió acceder a la carrera que ella escogió (finanzas y auditoría). Después de varios intentos lo consiguió. Hoy inicia clases en la ESPE.

Andrea, la semana pasada, llegó con su hermana mayor y su sobrina de un año. Mientras daba un paseo por las instalaciones de su universidad, contó que sus padres son de la Amazonía.

Cuando ellos se separaron, su mamá, Lala Dagla, viajó a Quito para trabajar. La mamá de Andrea se instaló en la capital con sus 10 hijos. Ella terminó la primaria y desde joven trabajó.

En la actualidad, Andrea vive en Sangolquí con cinco de sus hermanos, los demás se casaron y formaron una familia. Su mamá regresó a Lago Agrio y desde allá envía una mensualidad a sus hijos. Ninguno de ellos accedió a la universidad. “Teníamos que trabajar, no contábamos con los recursos necesarios”, recordó su hermana.

Una oportunidad

Del nuevo grupo de estudiantes, cerca del 50% proviene de un estrato socioeconómico bajo y reside en el área rural del país, “lo que constituye un logro histórico y un indicador de la efectividad de la política pública que garantiza la igualdad de oportunidades entre los diferentes sectores de la población”, expresó Ramírez.

Inti Santillán, de 19 años, luce un traje otavaleño. Ella estudiará Negocios Internacionales. Desde la primaria, su formación ha sido en el sistema público, pues la situación de su familia no le permitía optar por un centro particular.

Inti se considera una alumna aplicada, pero admite que aún debe capacitarse más. En los próximos días la joven rendirá una evaluación que determinará si ingresa a primer semestre o al curso preuniversitario. (I )

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