Martes, 19 Septiembre 2017 00:00 Punto de vista

Punto de vista

Los estereotipos socioculturales como causa de discriminación y confrontación

Patricio Benalcázar Alarcón

Esta semana en redes sociales se publicaron videos en los cuales dos personas de origen venezolano califican las características físicas de las y los ecuatorianos y las expresiones de personas de origen indígena en sus actividades de trabajo autónomo. Esto ocasionó un rechazo viral de usuarios de redes; y por otra parte, colectivos de venezolanos denunciaron actos de bullying en colegios, así como acciones de rechazo en espacios públicos.

Estos hechos contienen una fuerte carga de estereotipos socioculturales que no son sino ideas preconcebidas que no tienen una base racional y que categorizan a las personas y grupos humanos por sus apariencias, comportamiento o costumbres, es decir son prejuicios. No existen parámetros objetivos para caracterizar la belleza, ni se puede afirmar razonablemente que todos los venezolanos u otros grupos nacionales discriminan o que todo lo indígena u otros grupos étnicos son inferiores.

Estos prejuicios que se construyen en el escenario social, cultural y mediático, pueden tener consecuencias críticas en las relaciones sociales y afectar el ejercicio de los derechos humanos, en particular el derecho a la igualdad, a la no discriminación, a una vida libre de violencia; en fin, a la convivencia pacífica.

Las concepciones estereotipadas sobre las personas o los grupos humanos están profundamente arraigadas en la cultura, en la psiquis individual y colectiva y en la práctica cotidiana, por lo cual, para enfrentar la reproducción social de prejuicios y estigmas es fundamental el rol de los medios de comunicación, quienes con responsabilidad social deben propender a difundir los valores, los derechos fundamentales y el diálogo intercultural y diverso como mecanismos que aporten en la convivencia armónica y democrática.

Es obligación del Estado y sus instituciones, ante posibles actos de discriminación, tomar medidas para combatir toda tendencia a atacar, estigmatizar, estereotipar o caracterizar sobre la base de la etnia, el color, el origen nacional o cualquier otra condición, a las personas o grupos humanos. Para ello hay que propiciar el diálogo intercultural con los actores y en los lugares de conflicto, llevar procesos de protección y reparación de derechos si se han cometido actos de discriminación, así como propender que actores políticos, servidores públicos, instituciones educativas, medios de comunicación y el sector privado construyan mensajes que promuevan el diálogo intercultural en sus espacios de influencia.

No es menor el rol de la familia, la comunidad organizada en barrios, parroquias, en los espacios más cotidianos y próximos; y en particular las y los usuarios de internet y otras redes de comunicación electrónica, para que aborden estos temas desde la interculturalidad y la diversidad, sin estereotipos ni prejuicios. Es un tema complejo pero necesario. (O)

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