Jueves, 13 Octubre 2016 00:00 Punto de vista

Punto de vista

La suspicacia del pregonero Agustín Taguaro y la hacienda Ipolongo de 1726

Pedro Reino Garcés, historiador/cronista oficial de Ambato

Agustín Taguaro acaba de  cumplir 290 años como pregonero de Hambato en este 2016. Su voz resuena por las antiguas calles de tierra en este poblado que además dijeron en un principio: era asiento de indios, pero que han trazado calles para convertirla en villa para criollos. Él ha visto con sus propios ojos a gente que dice que no es india porque heredó apellido de algún patrón de las Españas, pero que en cambio tienen caras de Rumiñahuis con urcu-singa y cuatro pelos de barba para pregonar su aristocracia.

Agustín Taguaro está esperando que alguien le haga un reconocimiento público por haber llevado las noticias de este pueblo de casa en casa. “Pregón: En el asiento de San Juan de Hambato en 26 días del mes de abril de 1726 años, yo el escribano público en cumplimiento del auto de suso por voz de Agustín Taguaro, indio que hace oficio de pregonero público, hice decir quien quisiere comprar y poner en precio las tierras del sitio de Ipolongo, que están en los términos del pueblo de Quero … que se venden por bienes de Nolasco Gavilánez quien murió debiendo cantidad de pesos a la Real Caxa, por la fianza que hizo al capitán don Juan Manuel de Cuevas por la Tenencia que obtenía en este dicho asiento. Si hay quien quiera hacer posturas y promesas, que se den, para luego a la orden la persona que más diere… se le adjudique. Firma: Lorenzo de Mayorga, escribano público”.

Entre callejones y tapialeras que aprisionan las obediencias del Ambato colonial, la gente ha ido olvidándose del  Capitán Don Juan Manuel de Cuevas que no le ha pagado la garantía o fianza con que le benefició Don Nolasco Gavilánez, que ha muerto con la pesadumbre y la impotencia de ver que le iban a rematar sus bienes de Ipolongo por los 200 pesos de a ocho reales que nunca le pagó el Capitán.  Agustín Taguaro recuerda que acaba de decir el novenario de pregones según ha hecho constar el escribano:

“En el asiento de San Juan de Hambato en 27 días del mes de abril de 1726 años yo el escribano por voz de Agustín Taguaro, indio que hace oficio de pregonero, hice decir otro pregón como el de suso y no pareció ningún postor.- Doy fe, Mayorga”. Los pregones con el mismo tenor se dieron, a más del primero el 26 de abril, el tercero el 29 y siguientes el 30 de abril; el 2, el 4, el 6, el 8  y el 9  de mayo, “sin ningún postor”. Agustín Taguaro es el primero que se da cuenta que los bienes de don Nolasco se van a rematar y que las justicias de Quito van a regresar contentas desde Hambato  porque se ha cumplido con la ley. Sabe la diferencia entre octava y novenario porque es bilingüe ladino que ha oído a los curas, que son los que saben de santos, funerales, octavas, novenarios, pregones, misas y limosnas.

Cuando conversa con los mestizos les dice que las octavas son memorias para recordar la alegría; en cambio que los novenarios sirven para ir recordando la muerte y los sufrimientos. Ha oído decir que los romanos, antes de ser cristianos, cuando se anunciaba alguna catástrofe natural, hacían rogaciones a sus dioses por nueve días para evitar males mayores y que esto les pareció bueno a los cristianos (aunque eran costumbres paganas). Además decía que las novenas son para recordar los misterios de la muerte y sobre todo porque un Emperador llamado Justiniano, según había escrito San Agustín, también había prohibido los créditos y las fianzas durante los nueve días siguientes a la muerte de un creyente. Dentro del novenario tampoco se podían hacer remates por eso del “Sepulchro violato”.

Agustín Taguaro comenta que los herederos de don Nolasco no han dado la misa diaria durante el novenario, porque son pobres; pero que los señores que están más cerca de Dios sí pagan misas y el banquete en el noveno día que ya es de regocijo. Taguaro también ilustra a los indios que las novenas de Navidad se hacen para recordar que Jesús estuvo nueve meses en el vientre de la Virgen desde cuando fue sorprendida por la paloma del Espíritu Santo, hasta que nació transformado en hombre pobre.

Agustín Taguaro, después de 290 años de Pregonero de Hambato oye voces que dicen: Desde el comienzo cuando ellos vinieron a estas tierras hasta ahora, “los ladrones prohibían el robo, los asesinos castigaban el crimen, los violadores de las leyes ancestrales de la familia querían imponer la respetabilidad y la inviolabilidad del orden familiar. Nunca fue tan relativa la ley y nunca fue a la vez tan autoritaria”. (O)

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