Viernes, 20 Enero 2017 00:00 Tele Mix

Steve Grimmett sentencia: 'el show debe continuar'

Los músicos Ian Nash, Paul White y Chaz Grimaldi integran Steve Grimmett’s Grim Reaper junto con el cantante.
Los músicos Ian Nash, Paul White y Chaz Grimaldi integran Steve Grimmett’s Grim Reaper junto con el cantante. Foto: grimreaperofficial.co.uk

La pantorrilla del cantante inglés fue amputada debido a una herida. Grim Reaper dio dos conciertos en el país.

Redacción Telemix

La música suele hacer que sus escuchas viajen en el tiempo. Antes de interpretar por primera vez la canción ‘Night of the Vampire’ (Rock you to hell, 1987) en Quito, el cantante inglés Steve Grimmett empuñó un micrófono en la mitad del escenario apostado en el Centro de Convenciones Eugenio Espejo y le dijo a un centenar de rockeros: “Imaginen las calles de Londres en los años ochenta...”

Era la noche del viernes 13 de enero. Afuera, la lluvia caía de forma intermitente aunque torrencial y el líder histórico de la banda Grim Reaper cojeaba levemente sobre las tablas, agachándose para disimular un dolor que lo aquejaba desde México. Durante la primera parte de su gira por América Latina -entre el 6 y el 8 de enero- se hizo una herida mientras recorría las ciudades de Monterrey, San Luis Potosí y el Distrito Federal.

Entonces, el vocalista de 57 años no previó que todo se complicaría debido a la diabetes controlada que padece desde hace 15 años.

El jueves 12 de enero, Grimmett dio un concierto con un corte en el pie derecho en el Ozzy Bar, de Bogotá, Colombia. A día seguido, arribó a Quito con una infección que lo obligó a visitar un médico. La recomendación fue entrar al quirófano, pero el artista parece tener como credo el título de una de sus canciones: ‘The show must go on’ (‘El espectáculo debe continuar’) y se subió a dos escenarios más. En Quito y Guayaquil, incluso, hubo tiempo para un bis, con el tema ‘See you in hell’ (disco homónimo, 1983).

La Asociación de Trabajadores de la Cervecería Nacional acogió el concierto en el Puerto Principal, Grimmett interpretó parte de un repertorio acortado y, el domingo, tuvo que ser ingresado al hospital Luis Vernaza, donde le amputaron la pantorrilla.

El miércoles pasado, sobre una camilla, con el sueño que provocan los sedantes y el cambio de huso horario -al cual no terminaba de habituarse-, el cantante no salía del asombro que le causaron las visitas que ha recibido de sus seguidores. Las enfermeras saben que, hasta hoy, el inglés espera a su esposa, Millie Grimmett, para volver a Londres, donde tendrá un reposo de 6 meses, y por los cuales canceló el resto del Walking in the Shadows tour, que incluía 7 fechas en Perú, Chile, Argentina, Bolivia y Brasil.

“Los conciertos fueron geniales, como lo son cada vez que tocamos en Sudamérica”, le dijo a este diario el vocalista aún hospitalizado. “Siempre estuve bajo tratamiento, pero esta vez (la enfermedad) se fue de mis manos”. Steve Grimmett es dueño de una voz portentosa que lo emparenta con sus vecinos británicos (Rob Halford - Judas Piest o Bruce Dickinson - Iron Maiden), capaz de hacer versiones memorables, como la de ‘Don’t talk to Strangers’ -de Dio- que interpretó en la capital.

Grim Reaper fue una agrupación de la llamada nueva ola del heavy metal británico, pero el registro de Steve alcanzó para que integrara, en los noventa, bandas más pesadas, como Onslaught. (I)

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