Domingo, 16 Octubre 2016 00:00 Tele Mix

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Ecuador también es parte del rescate musical ancestral

Eluveitie, Faun, Cesair o Sowulo, que tienen como base la música pagana celta o nórdica, son algunos de los que influyeron en Sudamérica para la creación de bandas como Ulkan Newen, Huldreslåt o Mithril Folk.
Eluveitie, Faun, Cesair o Sowulo, que tienen como base la música pagana celta o nórdica, son algunos de los que influyeron en Sudamérica para la creación de bandas como Ulkan Newen, Huldreslåt o Mithril Folk. Foto: Tomada de Facebook Eluveitie

Druida Ensamble y Schubert Ganchozo son 2 exponentes nacionales que siguen la tendencia mundial por lo pagano.

Redacción Telemix

Hace 13 años el arqueólogo Schubert Ganchozo vinculó sus conocimientos sobre culturas ancestrales de la Costa (Guancavilcas, Jama Coaque, Las Vegas, Valdivia, Manteños) y la sociedad montuvia con la música ancestral. Para eso reinventó los instrumentos con caña o adobe.

Ganchozo va más allá del rescate de lo autóctono, también le da un valor espiritual en sus usos, sea ceremonial o por entretenimiento. “Se han descubierto fosas cerca de la comuna Valdivia, con restos de músicos que fueron enterrados con sus instrumentos rotos a propósito. Los enterraban así para que no pudieran ser utilizados de nuevo en la vida terrenal y acompañaran a sus dueños al otro mundo”.

Ganchozo contó que esta tradición indicaba que al instrumento “también lo consideraban como a un ser vivo ya que era creado de una planta”; por eso cada vez que va a trabajar con la caña guadua le pide permiso para sacar de ella lo mejor.

En Quito ocurre algo parecido pero con el sonido de la música celta de Galicia. Juan Fernando Sáenz, del grupo Druida Ensamble, vivió durante 7 años en Buenos Aires. En ese tiempo conoció a descendientes de gallegos que tocaban la gaita, instrumento que aprendió a interpretar. Al volver al país en 2011, quiso fusionar lo celta con la cosmovisión andina. Con esa vibración, como dice Sáenz, poco a poco se unieron Paula Terán, Cari Sáenz, Min Lee, Alfredo Ponce y Santi Farfán.

Este estilo musical no solo tiene seguidores en Sudamérica, viene de Europa con el renacer de la música pagana y las costumbres milenarias nórdicas y celtas. Así dijo Sergio Ribnikov Gunnarsson, integrante de Huldreslåt (Argentina).

“La música folk evoca historias de personas que vivieron en el pasado y no eran muy diferentes a nosotros, pero las circunstancias en las que vivían eran más duras, con menos tecnología y mucha influencia de la superstición y la religión, lo que hacía que sintieran y pensaran diferente. Vislumbrar cuán parecidos y diferentes éramos es uno de los atractivos de esta música arcaizante”, expresó.

El trío, formado en 2006 por la sueca Johanna Ribnikov Gunnarsson, Martín Fuchinecco y él, se inspira en la tradición musical de países escandinavos para crear sus temas, sobre todo, en la naturaleza e historia de Suecia, especialmente de la isla báltica de Öland, que juega un rol principal en el proceso creativo de la banda.

Otros grupos que en la región tocan este género catalogado pagan folk (y sus derivaciones) son Na Fianna, Ulken Newen, Mithril Folk. Na Fianna es un trío que inició en Argentina en 2012 con Alejandro Sganga, Xandru Reguera y Matías Espinosa. El neofolk es una variante del folk que se asocia con la música tradicional, paganismo europeo, misticismo cristiano, ocultismo, romanticismo y el esoterismo.

La banda Omnia surgió en 1996. A pesar de no interesarse en ser famosos, en 2014 se presentaron por primera vez en EE.UU. y en 2015 en México.

Los suizos de Eluveitie (se pronuncia El-vei-ti) hacen desde  2002 sus propios temas mezclando el death metal con melodías de las naciones celtas. La música pagan folk ha crecido en el mundo con el surgir del neopaganismo.

Interpretan melodías tradicionales irlandesas en lenguaje gaélico. “Nuestra música la han pasado en RTE de Irlanda y en TG4 (canal de tv en idioma gaélico). Anécdotas hay miles, tanto en Irlanda libre como en Irlanda del Norte pero una fue en un pub en el condado Mayo cuando alguien del público se nos acercó después de tocar. ‘Si los miro veo que no son de aquí, pero si me doy vuelta y los escucho ya no sé si son argentinos o irlandeses’, les dijeron”, recordó Reguera.

En Chile está Ulken Newen, que fusiona el pagan folk con la cosmovisión mapuche. Surgieron en 2009 en Curarrehue, al sur de Chile, y en 2014 se mudaron a Temuco. Sus influencias van desde Eluveitie, Symphony X, Opeth, Los Jaivas, entre otros del género metal, la música clásica y el folclor latinoamericano.

“Creemos que este renacer corresponde a una especie de revalorización cultural, de poseer un producto “más propio” y con identidad, por ejemplo Korpiklaani y Finsterforst en Europa, o en Sudamérica bandas con fuertes influencias pre y poscolombinas, como Tierra Mystica (Brasil), Curare (Ecuador) o Ch’aska (Perú) o nuestros compatriotas Folkheim”, dijo Kutral, fundador de la banda.

Al norte del Ecuador está Mithril Folk, de Medellín, que fusiona música andina, celta, oriental (japonesa, mongol y china), y colombiana, con rock y jazz. Sus influencias van desde Michiru Yamane, Nobuo Uematsu, Gustavo Santaolalla hasta Omnia, Guahaihoque, Faun, Xera, The Moon and the Nigth Spirit, Seresta, Luar Na Lubre, entre otros.

“Este género tiene apogeo por la necesidad de reflejar los valores idiosincráticos de cada pueblo en sus sonidos. A pesar de ser músicas “alternativas” permiten experimentar sensaciones diferentes en los espectadores y llegar a estados espirituales que lo comercial no ofrece”, expresó Nicolás Jiménez, creador del conjunto.

Para el coleccionista quiteño de música nórdica, Alex Crow Sghirla, todo este movimiento surgió del black metal a inicios de los ochenta con grupos como Venom y Celtic Frost, pero al grupo que se le acredita ser el más importante en el desarrollo del black y viking metal por definir la ideología y su sonido es la banda sueca Bathory.

Crow dijo que este estilo se expandió por toda Escandinavia, sobre todo en Noruega con Satyricon, Mayhem, Burzum, Emperor, quienes buscaron expulsar al cristianismo y reivindicar a los dioses nórdicos. “Por la poca credibilidad que tienen las religiones duras, como es el cristianismo con todos los casos de pederastas y la exagerada cantidad de dinero y propiedades que acaparan, la gente ya no quiere seguir eso y con el tema ambiental se acerca más a estos dioses antiguos o creencias apegadas a la naturaleza”.

Alexander Van der Jagt, uno de los fundadores de la radio online holandesa CeltCast, considera que el reavivamiento de este estilo musical se debe justamente al avance de la tecnología y la individualización de la sociedad actual. “Este tipo de música reintroduce a la persona a un estilo de vida conectado a la naturaleza, despierta el sentido de tribu y de celebrar y honrar las cosas que marcan el flujo de la vida”.

Van der Jagt, un analista de datos, dijo que su gusto por la música lo llevó a tener contacto con el pagan folk a mediados de los noventa cuando escuchó a la banda Rapalje, y en 2004 a Omnia. “En 2005 fui con mi familia a mi primer Castlefest y me enamoré del género. Desde entonces siempre que es feriado vamos a festivales de estilo pagano”. Van der Jagt con el tiempo se motivó a crear con unos amigos la emisora no solo para pasar esa música sino dar a conocer el pagan folk a otras regiones.

Dos grupos que han sido base del pagan folk son Corvus Corax (Alemania) e Inkubus Sukkubus (Reino Unido). Los primeros surgieron después de la caída del Muro de Berlín, cuando Castus Karsten Liehm y Wim Dobbrisch abandonaron Alemania Oriental dejando a su cuervo amaestrado, de donde surgió el nombre del septeto.

El Rey de los Juglares, como se conoce al grupo, ha musicalizado con sus gaitas y percusiones para Hans Zimmer (Gladiador, Piratas del Caribe), el filme Ironclad, el documental de la BBC Las Cruzadas; el videojuego ‘Dragon Age: Origin’, y los audio libros Los enanos de Markus Heitz.

Inkubus Sukkubus (1989) se creó con los estudiantes de arte Candia Ridley, Tony McKormack y Adam Saunders, que querían expresar su interés en el paganismo, ocultismo y los vampiros. “El resurgimiento del pagan folk empezó en esencia en la década del cincuenta y se expandió con el movimiento hippie en los sesenta. En los últimos 20 años ha florecido en Reino Unido, Europa y en el mundo gracias al neopaganismo”.

El trío, con 27 años de carrera, ahora integrado por Candia, Tony y Dean Rhodes considera que es importante mantener vivas las viejas tradiciones en un mundo tan cambiante. “Es una forma de que la gente no pierda rastro de quién es y hacia dónde va”. (I)

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