Aquel accidente aéreo que mató a Holly, Valens y The Big Bopper

| 01 de Febrero de 2017 - 00:00

Tommy Allsup solía contar cómo el azar le permitió sobrevivir al accidente aéreo en el que fallecieron Buddy Holly, Ritchie Valens y Jiles Perry ‘The Big Bopper’ Richardson aquella madrugada del 3 de febrero de 1959, cerca de Clear Lake, en Iowa.

La noche anterior, Allsup lanzó una moneda detrás del escenario luego de un concierto para decidir quién tomaba el último asiento disponible en un monoplano Beechcraft Bonanza 35, que alquiló Carroll Anderson, el gerente del Surf Ballroom donde Holly y compañía tocaron la noche anterior.

“Un par de personas estaba allí. Ritchie (Valens) escogió cara. Y ese fue el lado de la moneda que salió cuando cayó al piso. Ritchie dijo: ‘cara’ y de inmediato sacó sus cosas del autobús”, relataba Allsup, quien murió el pasado 11 de enero a los 85 años por complicaciones en una cirugía de hernia y hace 58 años era el guitarrista de la nueva banda que Holly creó tras la disolución de la anterior, The Cricketts.

Holly, The Big Bopper, Valens y sus músicos empezaron la gira The Winter Dance Party, el 23 de enero de aquel año. Debían tocar en 24 ciudades al noroeste de Estados Unidos en pésimas condiciones climáticas. De hecho, The Big Bopper enfermó y la noche del 2 de febrero tenía fiebre.

Por eso obtuvo uno de los cuatro puestos disponibles en la avioneta, que conducía  Roger Peterson, un inexperto piloto. El otro era de Holly, quien gestionó el alquiler con Anderson. Solo quedaba una plaza y fue la que disputaron Allsup y Valens, quien a sus 17 años gozaba de popularidad con las canciones ‘La Bamba’, ‘Donna’ y ‘Come on, let’s go’.

Aquella fue la primera tragedia del rock and roll, que en la década del 50 había despegado como género popular, pese a que como tal había surgido una década antes.

La edad de las víctimas fue lo que más impactó. El mayor era The Big Bopper con 29 años. Le seguían Holly, de 22; el piloto Peterson, de 21; y Valens, de 17.

Eddie Cochran, quien falleció al año siguiente en un accidente de auto, grabó una versión de la canción ‘Three stars’ como homenaje a sus colegas rocanroleros, mientras que  Don McLean se inspiró de esa desgracia para componer ‘American Pie’ en 1971, que luego Madonna reeditó hace 17 años para la película The Next Best Thing.

No obstante, ‘El día que murió la música’ no fue la primera tragedia aviatoria. El 24 de abril de 1935 Carlos Gardel, el máximo referente del tango argentino, pereció en un choque de aviones cuando despegó sobre la pista del aeropuerto Olaya Herrera que se conocía entonces como Aeródromo ‘Las Playas’, en Medellín, Colombia. En aquel accidente murieron de inmediato su guitarrista Guillermo Barbieri, el compositor Alfredo Le Pera, su secretario Corpas Moreno. Ángel María Rivarol, otro de los músicos de Gardel, falleció dos días después.

El próximo 15 de abril se cumplirán 60 años del fallecimiento del cantante y actor mexicano Pedro Infante (el 18 de noviembre de este año también se recordará el centenario de su natalicio).

Infante pereció en las calles 54 Sur y 87 del centro de Mérida, ciudad al sureste de México. Su avión Consolidated B-24 Liberator, un bombardero que había combatido en la II Guerra Mundial apenas alcanzó 20 metros luego del despegue.

No era la primera vez que Infante se accidentaba. En dos ocasiones anteriores salió airoso. En la primera obtuvo un corte en el labio y en la segunda requirió de una placa de platino para el cráneo.

El próximo 20 de octubre se cumplirán 40 años del accidente que afectó al grupo Lynyrd Skynyrd. La banda había cambiado su autobús por un avión Convair 240, que se estrelló  en el condado de Amite, en Mississippi, tras quedarse sin combustible.

En la colisión fallecieron el vocalista Ronnie Van Zant, más los hermanos Steve y Cassie Gaines, quien debutaba como guitarrista de la banda. La tragedia ocurrió tres días después del lanzamiento del disco Street Survivors y además Van Zant anunció el mismo año que moriría antes de cumplir los 30 años. Tenía 29.

La historia de la música contemporánea registra otros decesos aéreos. Uno de ellos es Otis Redding, considerado una leyenda del soul en la década del 60. El 10 de diciembre de hace 50 años se estrelló la avioneta en que viajaba. La nave cayó en Lake Monona, en las afueras de Madison, Wisconsin. Tenía 26 años.

Cuando Ozzy Osbourne inició su carrera como solista en 1979 escogió a Randy Rhoads como guitarrista. Fue el primero que tuvo el exvocalista de Black Sabbath. Murió el 19 de marzo de 1982 en una avioneta.

El guitarrista Stevie Ray Vaughan falleció en un accidente de helicóptero, el 20 de agosto de 1990 en East Troy, Wisconsin, mientras que Jenni Rivera es la más reciente víctima de tragedia aérea. La cantante de música regional mexicana pereció el 9 de diciembre de 2012. (I)