Martes, 15 Noviembre 2016 00:00 Justicia

Robos a personas y de motos, males comunes en 'La Entrada de la 8'

‘Marcos’ duerme en una vereda frente al puente construido en la vía Perimetral, por la ‘Entrada de la 8’, un sector popular y comercial de Guayaquil.
‘Marcos’ duerme en una vereda frente al puente construido en la vía Perimetral, por la ‘Entrada de la 8’, un sector popular y comercial de Guayaquil. Foto: William Orellana / El Telégrafo

La Policía insta a la ciudadanía a colaborar para trabajar en conjunto por la seguridad. Las denuncias y el orden son factores importantes.

Redacción Justicia

‘Marcos’ (nombre ficticio) está acostado en vetustos colchones y sábanas raídas apretados en la vereda entre un local comercial y una cerca. Lo rodean maletas gastadas con ropa maltrecha, sacos de yute, una pipa con residuos de marihuana y cartones que aplacan el frío. Tiene 14 años, pero por su delgadez y estatura aparenta menos.

Son las 07:00 y el tránsito en la vía Perimetral se torna intenso. Su despertador es el ruido de los carros pesados que pasan frente a la avenida Casuarina, más conocida como la ‘Entrada de la 8’; sector popular y comercial del noroeste de la urbe.

La mañana es distinta a las anteriores. Al asomar su cabeza sobre los barrotes azules ve agentes de la Policía Nacional, Agencia Nacional de Tránsito (ANT), Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), Secretaría Nacional de Aduana del Ecuador (Senae) y Fuerzas Armadas.

'Marcos' se despega los cabellos adheridos a su pálida frente y se restriega los ojos para confirmar que no fantasea y se pone una gorra negra con detalles verdes que agarró del suelo. Las tres personas que dormían junto a él se levantan con  prosa, pero al ver a tantos uniformados recogen sus cosas arrimadas a las puertas corredizas del negocio cerrado, bordean la cerca y caminan presurosos. El chico no los sigue, en cambio mira asombrado un dron que sobrevuela el sitio del operativo. La curiosidad lo lleva a dirigirse a un joven militar que frunce el ceño evidenciando autoridad. ¿Qué es eso?, ¿y eso?, ¿para qué eso?, pregunta curioso. El soldado suaviza el semblante y amablemente le responde.

“Duermo aquí desde hace cuatro meses, antes vivía donde mi abuela en la Balerio Estacio, pero ya no lo hago porque paso con mi hermana. Los otros que duermen aquí son amigos”, cuenta el muchacho.

“Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos”; ese es el extracto del Salmo 27 que recita ‘Marcos’ luego de contar que no conoció a sus progenitores, no sabe cómo se llaman ni por qué lo dejaron. Tampoco le pregunta a nadie y levanta sus hombros cuando se le cuestiona el porqué.

Estudió hasta cuarto grado y ahora se dedica a la venta de caramelos desde las 07:00 hasta las 19:00. Revela que consigue $ 7 u $ 8 diariamente y que el dinero lo guarda un hombre que vive al frente, cruzando el puente. Dice que no son los únicos que ahí llevan plata, pero no sabe la identidad del hombre ni si les cobra algo.

Ciudadanos cuentan su realidad

‘Gonzalo’, un hombre que deambula por donde duerme 'Marcos', asegura que es buen chico, pero teme que por el ambiente en el que vive se involucre en actos delictivos, como otros muchachos.

“Le he regalado monedas a mujeres que les arranchan la cartera bajo el puente. Hay personas que están comprando y no se dan cuenta cómo les meten la mano para quitarle dinero o celulares”, dice el ciudadano, quien asegura que denuncia a quienes delinquen.

Carolina Castro se une a la crítica y cuenta que hay muchos que se aprovechan de la acumulación de personas y roban.

Rómulo vende bolones en la zona. Detalla que su trabajo empieza poco después del amanecer y termina cuando cae la tarde y que realmente pasa tranquilo, aunque sí ha visto arranches o muchachos consumiendo droga. “Cuando empieza la noche es peor. Hay mucho tráfico, mucha gente, hay zonas oscuras. Ahí sí se torna peligroso”.

Delincuentes se mezclan entre vendedores

La realidad no es ajena para la Policía. Ricardo Córdova, comandante del Distrito Nueva Prosperina, asegura que los controles fueron reforzados.

La ‘Entrada de la 8’ pertenece al citado territorio que tiene una extensión de 49 km cuadrados y cerca de 400.000 habitantes. El 75% de la población, es decir, más de 320.000 personas, sale de la zona para cumplir con sus roles diarios.

“Nuestros problemas en sí son el robo a personas y de motocicletas. Hemos reforzado los controles en las entradas principales que empiezan en la Perimetral. Tenemos una Unidad Móvil de Atención Ciudadana con una cámara que nos permite identificar sospechosos. En las zonas conflictivas trabajan un oficial y 15 agentes que se movilizan en motos. Generalmente las personas que cometen este tipo de delito se mezclan entre vendedores de agua, cigarrillos u otros comercios informales. Hay unidades de inteligencia investigando quiénes son los implicados en delitos”.

Análisis del delito

El oficial indica que en los análisis del delito de robo a personas se determinó que el 85% corresponde a asaltos, el 8%, arranches; el 6% es perpetrado por personas que han consumido droga (aturdimiento por sustancia según términos policiales) y el 1% de casos, por modalidad de ‘sacapintas’. Las horas en las que se han reportado más sucesos son de 05:00 a 09:30, cuando las personas salen; y de 17:00 a 22:00, cuando retornan.

El 72% de las víctimas son hombres y el 28%, mujeres. En la mayoría de casos, los afectados tienen entre 20 y 24 años y entre 30 y 44. “El robo a personas es un delito de oportunidad, el objeto caliente (más robado) es el celular; luego el dinero. Sobre todo objetos de fácil ocultación, traslado y comercialización. Hacemos un trabajo disuasivo con más presencia policial, en las noches iluminamos la parte baja del puente con las balizas y la información que obtenemos la intercambiamos con otras unidades para capturar a los implicados”.

En cuanto al robo de motocicletas, Córdova especificó que el 47% de ellas son sustraídas cuando están estacionadas (70% vía pública, 10% afuera de domicilios, 20% no determinado). “Analizando estos detalles planeamos las estrategias para reducir el número de delitos y mejorar la percepción de seguridad en la ciudadanía”.

Agregó que es importante que la ciudadanía denuncie los hechos delictivos; y no solo eso, sino que también contribuya con el orden en cada sector, pues la desorganización de negocios genera inseguridad. “Es importante que todos colaboremos”. (I)

ENLACE CORTO

Banner

Últimas noticias

Promo

Google Adsense