Viernes, 17 Febrero 2017 00:00 Justicia

El 'Monstruo del Bosque' asesinó a 34 personas

El 'Monstruo del Bosque' asesinó a 34 personas
Redacción Justicia

Swazilandia es un pequeño país africano de 17.363 kilómetros cuadrados y con una población de 1’018.449 habitantes, donde la criminalidad no era alarmante.
Sin embargo, entre 1995 y 2001, las autoridades nacionales de ese país reportaron los hallazgos de cadáveres de 34 personas, en su mayoría pertenecientes a mujeres y niños.

Los cuerpos fueron descubiertos en fosas comunes en un bosque de la localidad rural de  Malkerns. Los crímenes parecía que iban a permanecer en la impunidad, pero el 25 de abril de 2001 fue detenido David Simelane, y 10 años después se hizo justicia a las víctimas.

El hombre confesó los asesinatos y cambió para siempre la vida de los habitantes de Swazilandia, donde los miembros de la mayoría de familias viven en hogares multigeneracionales, “y donde la delincuencia es baja, porque todos se conocen entre sí”.

Simelane, también conocido como David Mhlanga, confesó en detalle cómo acabó con la vida de mujeres y niños que se movilizaban en la zona rural del país, aunque algunas de sus víctimas también fueron escogidas en las ciudades. Las autopsias practicadas a las mujeres masacradas determinaron que algunas estuvieron embarazadas.

Los investigadores de la policía local determinaron que las víctimas de David Simelane iban solas o con niños pequeños. “A menudo pedían aventones para llegar a su destino y eso era aprovechado por el asesino serial”.

Los indicios levantados en las escenas de los crímenes muestran que las mujeres fueron golpeadas, violadas y decapitadas. Los niños fueron asfixiados, seguramente después de observar cómo terminaban con las vidas de sus progenitoras. Algunos tenían bolsas de plástico en la cabeza.

“Esto ha sucedido, probablemente, durante dos años”, informó uno de los jefes de la policía del país africano.  “La mayoría de los cuerpos se descompusieron gravemente, otros eran meros esqueletos. Las víctimas estaban enterradas en capas finas de suciedad”.

Los cadáveres fueron descubiertos en bosques comerciales de la empresa SAPPI / Usuthu, en la comunidad rural Malkerns, a 30 kilómetros de la capital Mbabane.

Sospechosos equivocados

Tras los terribles hallazgos, la policía consideró en primera instancia que los asesinatos eran cometidos por dos o tres personas.

Bajo esa presunción, apareció en escena un hombre identificado como Bongani Vilakati. En julio de 2000, se descubrieron los cuerpos de seis personas enterradas en su finca, en Malkerns.

Junto a Vilakati se imputó a dos ciudadanos de Mozambique, quienes fueron contratados para cavar las tumbas, por ello los arrestaron. Pero el dueño de la finca permaneció ocho meses en la clandestinidad hasta que los policías lo hallaron en un campo de maíz y en una persecución le dispararon.

La prensa de Swazilandia criticó a las fuerzas policiacas por disparar al sospechoso y no interrogarlo. Después se confirmó que Vilakati estaba desarmado.

Los cuestionamientos subieron de tono, porque pensaban que Vilakati revelaría el paradero de las personas desaparecidas.

Por ese tiempo, un angustiado hombre colocaba anuncios en los periódicos pidiendo información sobre el paradero de su mujer y su hijo desaparecidos. La policía empezó la búsqueda a lo largo de la carretera de Malkerns.

Swazilandia es un país azotado por el sida y la pobreza, es también una característica en varias de sus zonas, el que las mujeres viajan con sus hijos con un solo boleto de autobús para buscar trabajo en las afueras de las ciudades y regresan pidiendo que algún conductor las lleve de vuelta. esa situación las expone a constantes peligros.

Una situación similar habría ocurrido con la mujer y su pequeño vástago.

La denuncia clave

Este caso, justamente, llevó a las autoridades policiales a considerar que era una sola persona la responsable de los crímenes. Ofrecieron una recompensa considerable por información que llevara a la captura del asesino.

Así, conocieron que la mujer y el niño fueron vistos por última vez con David Simelane. El novio de la mujer alertó a los agentes sobre el paradero del sospechoso.

El 25 de abril de 2001 fue detenido mientras compraba en un supermercado en el sur de la Swazilandia en Nhlangano.

El ‘Monstruo’ de Swazilandia  confesó los asesinatos y dónde enterró a sus víctimas. Los cuerpos del niño, de ocho meses, y de su madre, fueron descubiertos en el bosque.

Además de la confesión de Simelane, la evidencia circunstancial de que la mujer fue vista por última vez con el homicida, era la clave para relacionarlo a él con los crímenes.

El arresto del homicida fue un alivio para la población swazi, que estaba traumatizada por las muertes de los coterráneos.

Las organizaciones no gubernamentales y grupos religiosos se unieron para una vigilia de oración en el lugar del bosque, donde la mayoría de los cuerpos fueron descubiertos.

Juicio y sentencia

David Simelane fue llevado a juicio. Un juez lo condenó a la pena de muerte. El abogado defensor del “Monstruo del bosque” anunció la apelación a la sentencia, sin embargo, el 25 de marzo de 2011 murió en la horca.

El padre adoptivo de Simelane dijo que David se volvió amargado tras recibir una condena por violación que lo encarceló durante 20 años. Su liberación en 1999 correspondía con el primero de los asesinatos en serie.

Los expertos en temas sociales de la época opinaron que Swazilandia perdió algo de su inocencia con los crímenes. Una población en expansión, los imperativos económicos que conducen a la gente a dejar sus hogares y a su familia, permitieron al psicópata cometer los crímenes en este país tradicional de África. (I)

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