Miércoles, 01 Febrero 2017 00:00 Justicia

El asesino de Angie Carrillo guardará prisión 34 años y 8 meses

El procesado compareció en la audiencia desde el centro de rehabilitación social, Regional Cotopaxi.
El procesado compareció en la audiencia desde el centro de rehabilitación social, Regional Cotopaxi. Foto: Miguel Jiménez / El Telégrafo
Redacción Justicia

Yadira Labanda, progenitora de Angie Carrillo, se siente triste, pues, a pesar de que la justicia sentenció al victimario, ella  ya no está a su lado para abrazarla.

La jueza del Tribunal de Garantías Penales de Pichincha, María Mercedes Suárez, sentenció, el viernes último, a 34 años 8 meses de privación de libertad a Bryan Alberto V., de 21 años, por el femicidio de Angie Carrillo, quien tenía 19 cuando murió.

El fallo también incluye el pago de una multa de 1.000 salarios básicos unificados y de $ 20.000 como reparación integral para la familia de la víctima.

Para Labanda, era inadmisible que no hubiese una sentencia, pues el responsable de la muerte de su hija lo confesó. “Creo que el juicio marcó un precedente para todas las mujeres, porque esto significa que no estamos solas, que la justicia está de nuestro lado”.

La lucha de Labanda no ha terminado con este fallo. Ahora, visibilizará la violencia contra la mujer y concienciará a la sociedad sobre este problema. “Debemos entender que el amor no justifica la violencia, el amor no nos mata, debemos aprender a no callar y denunciar a tiempo estos hechos”.

La mujer tiene cuatro hijos, con Angie eran cinco. Dos de ellas son niñas. También cree que su lucha es por sus hijas y por las madres y mujeres que sufrieron cualquier tipo de violencia.

En la audiencia, Yadira recordó que Angie y Bryan estudiaron en el mismo colegio, en Lago Agrio. “Fueron amigos durante los primeros años de bachillerato. Ellos entablaron una relación afectiva al final de sus estudios. Pero los problemas de celos surgieron cuando se separaron, Angie estudiaba medicina en Riobamba y Bryan arquitectura en Quito.

Michelle Valencia, quien mantenía amistad con ambos jóvenes, relató en la diligencia judicial que ante las discusiones que mantenían a diario, Angie terminó por separarse y empezó una nueva relación con Jefferson Abad, pero no dejó el contacto con Bryan.

Seis semanas antes de su muerte, Angie se enteró de que estaba embarazada, pero desconocía quién era el padre del niño.

Según las indagaciones de la Fiscalía, el 28 de enero Angie viajó a Quito para contarle a Bryan que esperaba un hijo.

Labanda reveló que desconocía el viaje de su hija a Quito. “Aquel día ella no regresó a casa. Preocupada, llamé a sus compañeros de la Facultad de Medicina, quienes aseguraron que no la habían visto. El 30 de enero, en Riobamba, presenté la denuncia de desaparición de Angie. No supe de su paradero durante 27 meses”.

Durante ese tiempo, Labanda habló con Bryan V.  preguntándole si había visto a su hija. “Él siempre me dijo que no sabía dónde estaba Angie y me pedía que lo mantenga al tanto, porque estaba preocupado por ella”.

El 3 de mayo de 2015, Bryan V. se declaró culpable de la desaparición y muerte de Angie Carrillo.  La osamenta de ella fue hallada en una quebrada, en Carcelén, al norte de Quito.   

Durante dos años, la Fiscalía y Policía investigaron su paradero. En primera instancia, el caso fue indagado por la Fiscalía de Riobamba. Cuando la Policía determinó que la última llamada de la joven se realizó desde Tambillo, al sur de Quito, el proceso se trasladó a esta jurisdicción.

Según el fiscal Darwin Lojan, por versión de Bryan, el 28 de enero se encontró con Angie en el terminal de Carcelén. Esa noche  discutieron porque ella le dijo que el niño que llevaba en su vientre no era suyo. Esto provocó su ira, luego la mató y la enterró. (I)

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