Viernes, 15 Septiembre 2017 00:00 Justicia

Angie fue asesinada por su exnovio Bryan, quien 2 años después confesó su culpa

Angie fue asesinada por su exnovio Bryan, quien 2 años después confesó su culpa

El Tribunal Penal de Pichincha sentenció en el pasado junio a 25 años de reclusión al acusado por el crimen de la joven Carrillo Labanda, quien se encontraba embarazada de 6 semanas.

Redacción Justicia

Bryan Alberto V.B. vivía en su relación con Angie Carrillo Labanda un amor apasionado, con grandes sufrimientos y frustraciones, celos y humillaciones que, sumados a su inmadurez, podrían determinar graves motivaciones hostiles en contra de ella, concluye en su informe de perfil psicológico el especialista Ítalo Rojas Cueva.

El reporte fue presentado durante la audiencia preparatoria de juicio y sustentación de dictamen en el caso de asesinato de Angie. El principal implicado era Bryan, su novio del colegio.

El especialista también aclara que el joven no padece ninguna enfermedad mental y está en pleno dominio de sus facultades cognitivas e intelectuales, sin embargo, el hecho de haber sido privado de la libertad por tenencia de sustancias ya implica un deterioro de su calidad de vida, al menos en lo que tiene que ver con el protagonismo de conductas desviadas que contravienen normas legales y morales.

Además, Rojas estudió el perfil psicológico de Carrillo. “Es probable que haya sido víctima de un asesinato de tipo femicida-pasional”. Eso fue lo que pasó en esta pareja, él no aceptó que lo dejara y la mató.

Bryan y Angie eran los mejores amigos, pero el romance y el noviazgo se formalizó cuando ambos estudiaban el quinto curso en el colegio Amazonas, en Lago Agrio, Sucumbíos, donde la chica vivía con su padre, Romaneli Carrillo.

Cuando se graduaron, tomaron caminos distintos. Él viajó a Quito y se instaló con sus padres en el barrio Las Pirámides e inició sus estudios de arquitectura. Ella, con 19 años, en 2013 partió al cantón Chambo para vivir con su madre, Yadira Labanda, y empezar en Riobamba la carrera de medicina en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (Espoch).

La relación de noviazgo cayó en esporádicos encuentros y llamadas telefónicas, lo que ahondó su deterioro. Angie conoció a nuevos amigos y a otra pareja. Esta situación perturbó a Bryan. Según Yadira, su hija le confesó que se sentía asustada por la forma como la celaba su enamorado y por eso rompió con él. A un mes de esa situación, Angie desapareció, el 28 de enero de 2014.

Dos años desaparecida

En la mañana de ese día, la joven  permaneció en su casa y a las 15:30 se dirigió al Banco de Guayaquil a retirar $ 30 que le  envió su padre, para que asistiera al programa Ecuador tiene talento, en Riobamba. Su progenitora no se preocupó porque confiaba que su hija estaba en casa de su amiga Angie Calvopiña.

El miércoles 29 de enero, la madre llamó por teléfono y Angie no contestó, pese a que su número estaba activado; el Facebook y WhatsApp funcionaron hasta las 19:00. El jueves 30 se comunicó  con Bryan y le preguntó por Angie, pero él le dijo que no sabía de ella.

Labanda presentó la denuncia por la desaparición de su hija en la Policía. Ella se instaló en 2015 en Quito para emprender la búsqueda de Angie.

Bryan fue llamado a rendir su versión en 3 ocasiones entre 2014 y 2016 en la Fiscalía, en las que sostuvo que desconocía el paradero de Angie. En septiembre de 2015 fue detenido en Santa Elena por presunto tráfico de droga, pero en el juicio directo fue absuelto de culpa por el juez al considerar que es consumidor de marihuana y no proveedor.

Sospechoso confiesa crimen

En mayo de 2016, la fiscal Paola Solís, de la Unidad de Desaparecidos, llamó por cuarta vez a declarar a Bryan, quien confesó la verdad. “La noche del 28 de enero de 2014, después de consumir marihuana, sí estuve en contacto con Angie, nos encontramos en la terminal de Carcelén, después fuimos a un negocio de pizzas y luego caminamos hasta un sector boscoso aledaño al Colegio Americano, donde tuvimos relaciones sexuales”.

Recordó que surgió una discusión, durante la cual Angie le dijo que él no era el responsable de su  embarazo, sino Jefferson Abad. “Eso me alteró, exploté de ira y le dije que  ese rato se moría, la tomé del cuello y la asfixié. Para asegurarme de su muerte, con una piedra la golpeé varias veces en la cabeza”.

Bryan regresó con una pizza a su vivienda, ubicada en el sector de Carcelén, para justificar su demora. En la noche, con una pala, regresó nuevamente al lugar donde estaba el cuerpo de Angie, cavó una fosa de aproximadamente un metro, donde enterró a la víctima, la tapó y sobre eso dejó unas piedras.

El 4 de mayo de 2016, la Policía y Fiscalía acudieron al lugar y hallaron la osamenta de la joven. Luego de estudios comprobaron que se trataba de Angie Carrillo.

Ese mismo día, en la Unidad de Flagrancia de Quito, el fiscal formuló cargos por presunto asesinato contra Bryan y el juez le dictó la prisión preventiva.

El 11 de octubre de 2016, en la audiencia preparatoria de juicio, el fiscal emitió dictamen acusatorio por presunto asesinato en contra del procesado. El juez lo acogió y llamó a juicio a Bryan V.

El 27 de enero de 2017, en la audiencia de juzgamiento, la jueza María Suárez cambió la figura legal del delito: pasó de asesinato a femicidio, porque hubo una relación de noviazgo, y sentenció a Bryan a 34 años 8 meses de privación de la libertad. El fallo fue apelado.

El 4 de abril de 2017, en la audiencia de apelación, la Corte Provincial de Pichincha anuló lo actuado a partir del cambio de figura jurídica, pues consideró que el tipo penal por el cual se juzgaba a Bryan V. era asesinato tipificado  en el Código Penal anterior y no femicidio, porque en la fecha de cometerse el crimen no estaba vigente el Código Orgánico Integral Penal (COIP).

El 5 junio de 2017, el Tribunal de Garantías Penales condenó a Bryan a 25 años de prisión y pago de una indemnización de $ 20.000 a la familia de Angie Carrillo, por reparación. Pero aún no está ejecutoriada por un recurso de casación. (I)

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