Sábado, 24 Septiembre 2016 00:00 Guayaquil

El personaje

El chileno que ancló en el sur de la urbe

El chileno que ancló en el sur de la urbe
Foto: Eduardo Escobar / El Telégrafo

Ariel Velche-Fuentealba, propietario de la Picantería Ecuachile

Redacción Guayaquil

Aunque no recuerda con exactitud la fecha en que llegó a Ecuador, sabe que fue en 1984. Arribó junto a varios de sus compatriotas para jugar en el Técnico Universitario de Ambato. “Era futbolista y eso hizo que llegue como extranjero”.

Vivió cerca de 10 años en el país y luego se marchó a Estados Unidos.

Recuerda que antes de emigrar al norte vendió comida chilena en un local cercano al Puerto Marítimo, pero no tuvo la acogida que esperaba. Ese fue el detonante para marcharse.

Hace 5 años decidió regresar a Chile pero en su ciudad no encontró a sus amigos. Ese día se dio cuenta de que su vida estaba más vinculada con Guayaquil que con Valparaíso. Además aquí está junto a sus 2 hijos Ariel Andrés (27) y Mario Alessandro (17). Ambos de madre ecuatoriana. “No encontré un sitio ideal para quedarme en mi país, por eso regresé a Ecuador y desde que llegué decidí instalar un negocio.

La idea de emprender siempre es buena, pero tenía que vincularse a la comida guayaquileña. “Fue un asunto sencillo porque en Guayaquil a la gente le gusta mucho el encebollado y todo lo que tenga que ver con mariscos”.

Con esa premisa instaló Ecuachile, una picantería ubicada en las calles Rosa Borja de Icaza y El Oro, en el sur, junto al colegio Cristóbal Colón. Allí vende almuerzos de lunes a sábados, pero los platillos preferidos por sus clientes son los encebollados de albacora sencillos o mixtos.

Dice que la sazón la aprendió de una ayudante de origen manabita. “Es un plato que agrada a la mayoría de los guayaquileños”, asegura Veche, de 56 años.

María Mercedes Mendoza, una de las 3 ayudantes de este chileno, asegura que como jefe es estricto porque le gusta cumplir con sus clientes, pero que ella valora su don de gente. “Es un gran amigo que siempre está dispuesto a ayudar al prójimo. Aquí trabajamos durante la mañana y parte de la tarde en un ambiente agradable porque Veche se preocupa de ello”.

La forma de atender su negocio hace que gane clientes, reconoce Carlos Hidalgo, quien frecuenta el local. “La sazón es buena y la atención también. Si hablamos de mariscos puedo asegurar que son frescos y los almuerzos siempre varían”.

Su sazón y el pedido de sus clientes hizo que abriera otro local en el centro de la ciudad hace más de un año: en la calle Los Ríos, entre 9 de Octubre y Hurtado. “Era un pedido de la gente del sur que trabaja en el centro”.

Janeth Palacios quien se dedica a la cocina en el local sur de Veche, lo reconoce como un hombre perfeccionista, que le gusta atender a sus clientes. “En las mañanas va al mercado para escoger los ingredientes. Visita el mercado de mariscos y compra pescado fresco. Además está pendiente de cada detalle durante la preparación. Recuerdo que hace algunos meses nos dijo a los empleados que jamás podemos perder la confianza de quienes nos compran lo que vendemos”.

Entre sus clientes figuran médicos, estudiantes, docentes, ingenieros, comerciantes y obreros.

Juan Ormaza, quien se emplea como electricista, asegura que Ecuachile es un sitio donde se puede encontrar almuerzos y platos a la carta. “Durante 4 años he almorzado en este sitio y destaco la atención de su propietario. Siempre está pendiente de que los clientes vayan satisfechos”.

El chileno está convencido de que si ancló en este puerto, es porque aquí no está solo su futuro junto a su familia sino también su pasado. “Yo me siento guayaquileño, amo a esta ciudad y a este país. Tengo hijos ecuatorianos y aquí quiero permanecer”. Su vida transcurre entre su negocio y su pasión: el fútbol, que ahora practica solo entre amigos. (I)

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